4 consejos psicológicos que apoyarán a los estudiantes en el #regresoaclases post-pandemia

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Los estados de ánimo tienen un rol muy importante en la vida, incluyendo la actividad escolar. En este contexto, establecer una sólida metodología socioemocional guiará a los alumnos hacia una resiliencia educativa en tiempos de crisis por la pandemia del COVID-19. Múltiples investigaciones académicas sugieren establecer un proceso de conciencia emocional que facilite el regreso de profesores y alumnos a las clases presenciales.

“En la actualidad es indispensable contar con un modelo educativo que aborde las dimensiones socioemocionales junto a un acompañamiento de soporte para los estudiantes. Cultivar estados mentales que promuevan el aprendizaje, en medio de una combinación entre entusiasmo e incertidumbre por saber cuáles serán las nuevas condiciones, tendrá un efecto fundamental en un nuevo entorno educativo post pandemia”, menciona Christian Aparicio, CEO en México de Innova Schools red de colegios líder en Latinoamérica con estándares internacionales.

¿En qué consiste la metodología socioemocional?

Es un proceso de aprendizaje a través del cual los estudiantes trabajan e integran en su vida los conceptos, valores, actitudes y habilidades que les permiten comprender y manejar sus emociones, así como establecer relaciones positivas en su entorno. Comprende cinco dimensiones: autoconocimiento, autorregulación, autonomía, empatía y colaboración.

1. Emociones que impulsen el aprendizaje 

De acuerdo a los especialistas, existen emociones académicas que abren al conocimiento, como entusiasmo, confianza, curiosidad y alegría. Aumentar la frecuencia de cada una provocará que los alumnos se incorporen más fácilmente a las aulas, favoreciendo su formación integral y la construcción de una identidad personal.

Este tipo de educación se aprende a través de los ejemplos, así que empatizar con los niños en cuanto a sus miedos o ansiedades será el primer paso para fortalecer su autoconocimiento. Hay que reconocer a la inseguridad como un obstáculo para el aprendizaje e impedirla mediante una metodología socioemocional eficiente.

2. La conciencia emocional 

Con base en estudios de líderes académicos, se afirma que aprender a conocer y regular las emociones es fundamental en la educación socioemocional. Por ejemplo, en Innova Schools los estudiantes cuentan con un programa de consejería en el que son asesorados ante las preocupaciones propias de su edad, al tiempo que generan habilidades necesarias para su desarrollo personal y en el entorno social.

El objetivo es conocer y abordar las preocupaciones que no se pueden identificar en las materias académicas ordinarias. No se trata de reprimir las emociones que cierran al aprendizaje, sino de disminuir su intensidad y/o frecuencia. Mientras que el gran reto de los docentes será comprender ese mundo interno de las emociones —- que están muy ligadas con la parte académica—- para generar una autorregulación ante los diferentes escenarios cotidianos.

3. Una mentalidad de crecimiento 

“No temas a equivocarte, nunca es tarde para aprender”: la icónica frase de Carol Dweck, doctora en psicología y docente en la Universidad de Stanford, retrata con exactitud una visión de formar liderazgo en los niños; que frente a la adversidad, vean una oportunidad de realización.

Bajo ese tenor, es necesario dotar a los alumnos de herramientas que les provean alta motivación; sacarlos de ese marco en el que se juzgan a sí mismos cada vez que creen que van a equivocarse e ingresarlos al descubrimiento con un pensamiento entusiasta.

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4. Las dimensiones socioemocionales 

De acuerdo con lo anterior, el desarrollo del autoconocimiento, autorregulación, autonomía, empatía y colaboración es vital para que los estudiantes no se sientan superados por las emociones frente a la crisis de la COVID-19, que ha evolucionado aceleradamente al planeta en diversos rubros; así mismo, para que puedan estar mejor preparados ante el impacto de esta pandemia, además de impedir que la frustración o el estrés obstruyan sus habilidades de conocimiento.

“Debemos crear un ambiente de confianza emocional desde una edad temprana. La educación no sólo puede reducirse al ámbito académico, sino que debe potenciar a los alumnos con una metodología para fortalecer su autoeficacia”, concluye Christian Aparicio.   

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) reveló que luego de más de 14 meses de cierre en las escuelas por el coronavirus se agudizaron problemas de malnutrición, violencia y pérdida de conocimientos en los niños, así como un aumento considerable del abandono escolar y afectamiento a más de 25.4 millones de estudiantes de educación básica y 5.2 millones de media superior en México.

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