6 pasos para usar la #creatividad y humanizar las experiencias

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¿Te has tomado un momento para pensar alguna vez en lo que nos hace únicos? A lo largo de la historia, han surgido y desaparecido muchas profesiones y actividades que se hicieron de una manera durante décadas se hacen ahora de una forma completamente diferente (y más fácil). Todo esto ha ocurrido gracias a la evolución tecnológica provocada por la capacidad de creación del ser humano.

En un escenario actual en el que la digitalización es aún más acelerada y la tecnología ocupa un espacio cada vez mayor en la ejecución de las tareas, es necesario reflexionar sobre la importancia del factor “humano” en las empresas y en sus relaciones con los más diversos públicos. Es una dicotomía que siempre ha estado presente y que avanza hacia un encuentro en el que la tecnología puede ser utilizada de forma más humanizada por las organizaciones.

Las situaciones son cada vez más complejas y exigen habilidades puramente humanas, como el autoconocimiento, la creatividad, la comunicación, la colaboración y la conciencia colectiva. Por eso la diversidad se ha convertido en algo fundamental, por ejemplo. Los grupos formados por personas con diferentes orígenes, pensamientos, etnias y géneros tienden a ser más completos y creativos en la forma de pensar en sus productos y servicios y también de relacionarse con sus consumidores. Una empresa con una cultura y unos valores más humanizados orienta las preferencias de los clientes y la rutina de los empleados, lo que se traduce en simpatía (interna y externa) y fidelidad a la marca.

A continuación, enumero algunas de las mejores prácticas que el mercado y sus expertos han estado discutiendo sobre cómo usar la creatividad para lograr el éxito humanizado, un tema que ha guiado discusiones y eventos en los últimos meses:

1) La creatividad es un músculo que se debe ejercitar
Sí, la creatividad es el nuevo MBA. Para ejercerla en equipo, es importante buscar referentes que conecten con las personas en el día a día, ya que son ellos los que inspiran la innovación. Esto es muy importante, ya que el 77% de los directores generales tienen dificultades para encontrar las habilidades de creatividad e innovación que necesitan, según un estudio de PwC. Las principales habilidades que buscan los líderes son la resolución de problemas, el liderazgo, la adaptabilidad y la creatividad, por encima de las habilidades técnicas como la tecnología, las matemáticas, la ciencia y la ingeniería.

2) Encuentra tu momento creativo
Es necesario tener un momento del día para la creatividad. Este es uno de los elementos del proceso creativo: autonomía, dominio y propósito. Todos ellos deben formar parte de entornos que favorezcan la generación de nuevas ideas, haciendo que esos destellos sean más recurrentes y productivos. Mientras que la autonomía implica aprovechar las horas más creativas (que pueden ser a última hora de la noche o muy temprano por la mañana), el dominio es lo que hace que un equipo quiera tener un mejor rendimiento. El propósito, en cambio, es la búsqueda constante de hacer algo más grande que nosotros mismos.

3) Si no te ríes, pierdes
Un entorno de trabajo más relajado y divertido es terreno fértil para la creatividad, y une a los directores generales con los becarios, generando confianza, persuasión y compromiso. Los entornos de trabajo lúdicos que permiten el movimiento fomentan la creatividad y el pensamiento fuera de la caja.

4) Busca a personas que sean diferentes a ti
La circulación de innumerables opiniones y visiones del mundo, procedentes de profesionales tan diferentes entre sí, da acceso a un mundo mucho más amplio de conexiones y soluciones creativas. Si por un lado el miedo es el gran enemigo de la creatividad en muchas organizaciones que aún imponen barreras a sus empleados, las empresas innovadoras pueden registrar, por ejemplo, la puesta en marcha de 10 mil nuevas ideas al año, que generan ahorros de tiempo y dinero. Las personas que no pueden deshacerse de un pensamiento lineal suelen tener más dificultades para encontrar soluciones creativas.

5) Pierde el miedo al error
Asumir riesgos para poner en práctica nuevas formas de satisfacer a los clientes, incluso con ideas nunca antes probadas, es cada vez más habitual entre las empresas. La llamada “cultura del error” da a las organizaciones la libertad de probar diferentes caminos hasta encontrar el ideal. La digitalización ha acelerado este cambio de mentalidad para ofrecer lo que la gente necesita hoy, pero de una manera mejor, más ágil y con menos fricciones. Por eso es tan importante mantenerse al día de los movimientos del mercado y de las nuevas tendencias y necesidades tecnológicas. No es de extrañar que la colaboración para conseguirlo haya sido más remota, multicanal y sin fisuras, muy en línea con las preferencias actuales de los clientes.

6) Volver a empezar
Revisar los planes es algo que debería ser más frecuente, independientemente de la fase en la que se encuentre cada empresa en el viaje de la digitalización, ya sea para mantenerse por delante de la competencia en esta carrera tecnológica o para eliminar el retraso en este sentido. Pero cualquier ajuste, por supuesto, debe centrarse en el cliente que, al igual que otros aspectos de la vida, siempre está evolucionando. Tener la capacidad de gestionar esta relación de forma continua y personalizada es lo mínimo que se puede hacer para conocerlos, ofrecerles las experiencias que buscan y convertirlos en multiplicadores de mensajes. Las personas que comparten los mismos valores que defienden las marcas que consumen tienden a identificarse de forma más auténtica y genuina. Revisar los planes a la luz de este pensamiento es clave para la competitividad de cualquier organización.

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