Altos precios y menor consumo, retos de Víctor Ochoa, nuevo presidente de #CONAFAB

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En febrero, el Índice de Precios de los Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura registró un nuevo máximo histórico de 20.7% en comparación con el mismo mes del año anterior. La causa son los altos costos de los energéticos, de las materias primas y del transporte marítimo utilizado para la exportación e importación de productos.
 
Ante este escenario, que complica las perspectivas 2022 para la cadena de producción-comercialización de proteína de origen animal, la industria de alimentos balanceados deberá construir una red de proveedores regionales que le permitan reducir el impacto de los fletes y garantizar la disponibilidad de materias primas de calidad.
 
Así lo advirtieron expertos, durante la Asamblea General Ordinaria del Consejo Nacional de Fabricantes de Alimentos Balanceados y de la Nutrición Animal (CONAFAB), en la cual Víctor Ochoa Calderón rindió protesta como presidente de la organización, en sustitución de Jorge Martínez Carrillo.
 
Cabe destacar que el alimento balanceado representa hasta 70% de la cadena de valor en la producción de cerdos, pollos, bovinos, huevo o peces de acuacultura, e impacta de manera directa en la alimentación de la población. Sin embargo, en el primer bimestre del año, esta industria registró un aumento en el precio de sus principales materias primas: maíz amarillo (19%), trigo (28%), pasta de soya (35%), microingredientes como ácido fólico (105%).
 
Víctor Ochoa Calderón, presidente de CONAFAB, apuntó que uno de los principales retos del sector es reducir la dependencia de las materias primas de importación, “en México nuestra industria debe importar 39% del maíz amarillo que utilizamos, así como 60% del trigo, 96% del frijol soya con que se produce la pasta de soya nacional y, en algunos casos, 100% de los micronutrientes”.
 
Esta dependencia de la importación de granos y oleaginosas pone en situación vulnerable a esta y otras industrias que las utilizan como materias primas, sobre todo ahora que el conflicto Rusia-Ucrania tendrá graves repercusiones, no solo en el precio, sino también en su disponibilidad.
 
En su oportunidad, el presidente del Consejo de Administración de Grupo Nutec, Alberto Casarín consideró que, debido a ello, la alternativa para la industria es desarrollar una cadena de suministros regional, para reducir el impacto de fletes marítimos y mejorar disponibilidad. “Si no dependiéramos de las materias primas del exterior, nuestra industria podría aumentar la producción de alimento balanceado para las diferentes especies y reducir las importaciones de carne”.
 
Víctor Ochoa advirtió el panorama de incertidumbre que vive el sector agropecuario, con el alza de precios de materias primas, altos costos de producción y un mermado poder adquisitivo de la población. México es el quinto productor mundial de alimentos balanceados para animales y el décimo consumidor de proteína animal, pero esta situación podría cambiar por el actual escenario.

En febrero, el Índice de Precios de los Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura registró un nuevo máximo histórico de 20.7% en comparación con el mismo mes del año anterior. La causa son los altos costos de los energéticos, de las materias primas y del transporte marítimo utilizado para la exportación e importación de productos.
 
Ante este escenario, que complica las perspectivas 2022 para la cadena de producción-comercialización de proteína de origen animal, la industria de alimentos balanceados deberá construir una red de proveedores regionales que le permitan reducir el impacto de los fletes y garantizar la disponibilidad de materias primas de calidad.
 
Así lo advirtieron expertos, durante la Asamblea General Ordinaria del Consejo Nacional de Fabricantes de Alimentos Balanceados y de la Nutrición Animal (CONAFAB), en la cual Víctor Ochoa Calderón rindió protesta como presidente de la organización, en sustitución de Jorge Martínez Carrillo.
 
Cabe destacar que el alimento balanceado representa hasta 70% de la cadena de valor en la producción de cerdos, pollos, bovinos, huevo o peces de acuacultura, e impacta de manera directa en la alimentación de la población. Sin embargo, en el primer bimestre del año, esta industria registró un aumento en el precio de sus principales materias primas: maíz amarillo (19%), trigo (28%), pasta de soya (35%), microingredientes como ácido fólico (105%).
 
Víctor Ochoa Calderón, presidente de CONAFAB, apuntó que uno de los principales retos del sector es reducir la dependencia de las materias primas de importación, “en México nuestra industria debe importar 39% del maíz amarillo que utilizamos, así como 60% del trigo, 96% del frijol soya con que se produce la pasta de soya nacional y, en algunos casos, 100% de los micronutrientes”.
 
Esta dependencia de la importación de granos y oleaginosas pone en situación vulnerable a esta y otras industrias que las utilizan como materias primas, sobre todo ahora que el conflicto Rusia-Ucrania tendrá graves repercusiones, no solo en el precio, sino también en su disponibilidad.
 
En su oportunidad, el presidente del Consejo de Administración de Grupo Nutec, Alberto Casarín consideró que, debido a ello, la alternativa para la industria es desarrollar una cadena de suministros regional, para reducir el impacto de fletes marítimos y mejorar disponibilidad. “Si no dependiéramos de las materias primas del exterior, nuestra industria podría aumentar la producción de alimento balanceado para las diferentes especies y reducir las importaciones de carne”.
 
Víctor Ochoa advirtió el panorama de incertidumbre que vive el sector agropecuario, con el alza de precios de materias primas, altos costos de producción y un mermado poder adquisitivo de la población. México es el quinto productor mundial de alimentos balanceados para animales y el décimo consumidor de proteína animal, pero esta situación podría cambiar por el actual escenario.

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