Analizarán con satélites intercambio comercial entre México y China #Negocios

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A través del monitoreo y análisis de datos recogidos del sistema de satélites Galileo, un grupo de investigadores trabaja en un proyecto para analizar el intercambio comercial entre México y China.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, la doctora Liliana Ibeth Barbosa Santillán, investigadora del Centro Universitario de Ciencias Económico-Administrativas (CUCEA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), explicó los alcances del proyecto que lidera, mismo que fue presentado durante la última edición del Congreso Internacional de Supercómputo ISUM 2017.

Dra.-Liliana-Ibeth-Barbosa-Santillán,-investigadora-de-la-Universidad-de-Guadalajara-2.JPG“La gran cantidad de información de seguimiento contenida en los satélites es una fuente potencialmente rica de información. Es además una mina de conocimientos para universidades y gobiernos, en especial los que trabajan o investigan a partir de datos geoespaciales”, señaló la también catedrática.

Esta investigación aplicada cuenta con financiamiento por un millón de pesos, parte del Fondo Sectorial de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación en Actividades Espaciales de la Agencia Espacial Mexicana (AEM)-Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y concluirá el próximo mes de agosto.

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿En qué consiste el proyecto en que está trabajando?

Liliana Ibeth Barbosa Santillán (LIBS): El proyecto se llama El uso de datos GNSS para el seguimiento del flujo marítimo y la seguridad en los mares y está enfocado en el tráfico comercial entre Asia y América, más concretamente entre China y México.

Cada vez es más frecuente la llegada de barcos provenientes de China a México, es impresionante el número de contenedores que está llegando con mercancía. Hay un intercambio de productos muy fuerte y hasta ahora no se tiene un control exacto. Aunque existe la aduana y cada barco tiene un identificador, es tanto el volumen de contenedores y productos que hay empresas de logística especializadas y solo ellos llevan control de esos datos, que son privados.

Nuestra intención es contar, conocer el número de barcos que van y vienen y con qué frecuencia. No podremos conocer exactamente los productos pero sí saber cuántos contenedores se están intercambiando y con ello darnos una idea de la dimensión del comercio entre estos dos países.

Y es que a través de plataformas tecnológicas en Internet se venden muchos productos que no declaran impuestos. Son vendedores independientes que están ganando una fortuna al día, la mayoría de ellos chinos. Ahí hay también un área de oportunidad donde hay un hueco legal en nuestro país.

AIC: ¿Cómo se hará el proceso de conteo?

LIBS: Vamos a contar el número de barcos, flujo, frecuencia y cuántos contenedores llevan dentro. A través del uso de satélites podemos monitorearlos. Básicamente es describir qué es lo que pasa con estos números y con ello predecir. Algunos de los puertos que se estarán monitoreando serán Veracruz, Manzanillo y Shanghai (China).

El flujo es extraer los datos, prepararlos, ponerle metadatos, limpiarlos, tener diferentes algoritmos de descripción y predicción y ponerlos de una forma visible. Estamos hablando en el orden de petabytes (PB) de datos —equivalente a 1015 bytes—. Entonces cargarlos, almacenarlos, procesarlos y que se visualicen no es una tarea trivial.

AIC: ¿Cómo entra el supercómputo en el proyecto?

LIBS: Necesitamos de una supercomputadora para procesar toda la información, que para tres meses ya es de dos terabytes (1012 bytes), pero si seguimos adquiriendo datos llegaremos al orden de los zettabytes (1021 bytes). Estamos atacando un problema de big data.

AIC: ¿En qué infraestructura lo hacen?

LIBS: Lo estamos trabajando en un clúster híbrido y utilizamos unidades de procesamiento gráfico (GPU, por sus siglas en inglés). El nodo está en la UdeG y los estudiantes asociados al proyecto participan con sus algoritmos. Todo esto lo estamos haciendo desde cero, no utilizamos software de otros. Estamos haciendo desarrollo propio en busca de la independencia tecnológica.

AIC: ¿Por quiénes se compone el equipo de trabajo?

LIBS: El proyecto está formado por investigadores de diferentes instituciones, como la Universidad de Guadalajara, el Tecnológico de Monterrey, campus Guadalajara, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), unidad Zacatenco, Universidad Politécnica de Madrid y el Centro de Enseñanza Técnica e Industrial (CETI).

Estamos también alineados con la Universidad Tecnológica de China, porque debemos tener las dos partes.

Participa el doctor Luis Alberto Gutiérrez Díaz de León, coordinador de Tecnologías de Información de la UdeG, además de una servidora y estudiantes de doctorado, maestría y licenciatura de las mencionadas instituciones.

AIC: ¿Qué productos saldrán de esta investigación?

LIBS: Tenemos comprometido un artículo de revista científica, una inscripción a una patente sobre la metodología desarrollada, un registro ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor), una página web y las tesis de los becarios, así como la difusión del proyecto.

AIC: ¿Cómo impacta esta investigación a la sociedad?

LIBS: Son varios aspectos, uno de ellos es el ambiental. Todos estos barcos están contaminando y están muriendo especies marinas vegetales y animales.

AIC: ¿Se pudiera entonces utilizar los resultados de este proyecto para crear políticas públicas?

LIBS: Sí, políticas públicas en la regulación de comercio ilegal, que dicten cada cuánto puede entrar un barco. También para evitar colisiones, porque por la cantidad de tránsito están chocando. Por último, para evitar que especies entren en peligro de extinción o desaparezcan, como es el caso de la tortuga marina, cuya área geográfica se está reduciendo.

 CONACYT.

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