Catástrofes naturales en 2017 un año sin precedentes #Negocios

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Las catástrofes naturales se producen de diferentes formas, como fenómenos meteorológicos, terremotos, inundaciones e incendios forestales, por citar solo algunos. En los próximos 50 años, los riesgos de catástrofes naturales seguirán evolucionando a medida en que las variables vayan cambiando, tales como el calentamiento global, el crecimiento de las poblaciones y la urbanización, impulsen y probablemente aumenten el potencial de daños.

En 2017, los daños asegurados totales causados por catástrofes naturales y siniestros antropógenos de gran magnitud fueron de 144,000 millones de dólares. Una temporada de huracanes activa en el Atlántico Norte, incendios forestales, tormentas y fuertes precipitaciones en diferentes regiones, condujeron al nivel más alto de siniestros globales por catástrofes jamás registrado en tan sólo un año.

Se estima que los daños económicos totales fueron de 337,000 millones de dólares, generando una brecha de protección global a todo riesgo frente a catástrofes de 193,000 millones de dólares en 2017. A nivel mundial, más de 11,000 personas perdieron la vida o desaparecieron y millones de personas quedaron sin hogar, como consecuencia de catástrofes naturales.

LATINOAMÉRICA Y CARIBE
El año pasado, en América Latina y el Caribe, las catástrofes naturales y los siniestros antropógenos causaron daños económicos por 31,600 millones de dólares. Por su parte, los daños asegurados superaron los 5,000 millones de dólares. Entre las causas principales se encuentran huracanes y terremotos, sin embargo, la región también se vio afectada por inundaciones e incendios forestales.

En septiembre de 2017, el huracán Irma tocó tierra en 5 islas caribeñas con intensidad categoría 5, antes de dirigirse a Florida. Cabe señalar que fue la tormenta más fuerte de 2017, ocasionando la destrucción masiva a las Antillas Menores, San Martín, San Bartolomé, Islas Vírgenes Británicas y las Islas Vírgenes de los Estados Unidos. El huracán Irma causó graves daños en casas, negocios, agricultura, recursos naturales y complejos turísticos. Posteriormente, dos semanas más tarde, el huracán María fue el primero de categoría 5 que tocó tierra en Dominica.

Los daños asegurados en México, por los dos terremotos de septiembre, fueron de 1,700 millones de dólares, pero esa sólo fue una pequeña parte de los 12,000 millones de dólares de daños económicos.

La temporada de huracanes de 2017, será recordada como la peor en la historia del Caribe.

La extensión de los daños en la región refleja el grado de preparación y el nivel de desarrollo en las islas afectadas. En muchas, la caída del nivel de la actividad comercial y también de las condiciones de vida puede continuar durante mucho tiempo. El huracán Irma ha sido el más costoso, jamás registrado en el Caribe.

TERREMOTOS DE MÉXICO EN 2017: LOS CÓDIGOS DE CONSTRUCCIÓN FUNCIONAN
La magnitud de los daños y el derrumbe de edificios después de dos potentes terremotos en México, confirma que las estructuras construidas conforme a los códigos antisísmicos soportan mejor los temblores. Aun así, muchas personas y negocios en México continúan estando altamente expuestos a daños, derrumbe de edificios y a pérdidas financieras potencialmente grandes asociadas con el riesgo de terremoto.

El 7 de septiembre, México experimentó el mayor terremoto jamás registrado en su historia, cuando un sismo de magnitud 8.1 sacudió el Golfo de Tehuantepec, frente a la costa sur. Menos de dos semanas después, otro terremoto de magnitud 7.1 azotó el centro de México en el límite entre Puebla y Morelos, produciendo un temblor en Ciudad de México, a 133 km de distancia. El primer terremoto apenas afectó a las regiones costeras de los estados de Chiapas y Oaxaca, pero ambos
temblores se sintieron ampliamente en el centro y sur del país.

Durante el primer sismo, más de 140,000 casas resultaron dañadas o destruidas, esto se debió a la magnitud absoluta del terremoto y a la vulnerabilidad de las viviendas locales, la mayoría de las cuales no cumple las directrices del código de construcción de 1987.

En el terremoto del 19 de septiembre alrededor de 2,000 edificios sufrieron daños (de moderados a graves) de entre los cuales 80 edificios en la Ciudad de México y centros urbanos cercanos quedaron completamente destruidos. La mayoría de los edificios que se derrumbaron habían sido construidos antes de 1987, año en el que se introdujeron nuevas disposiciones antisísmicas. Los edificios que se vinieron abajo o resultaron dañados revelaron una configuración estructural deficiente y el incumplimiento de los nuevos códigos de construcción. La Ciudad de México sigue estando muy expuesta a riesgo de terremotos ya que se asienta sobre terreno blando que amplifica la intensidad de los movimientos de tierra.

Derivado de lo anterior, es importante tomar en cuenta que, en materia de catástrofes naturales, el incremento en las temperaturas a nivel global hará más frecuente la aparición de eventos que combinen fuertes lluvias y viento. En ese sentido, y en aras de la capacidad de recuperación de la sociedad, se necesita más investigación, y al mismo tiempo, corresponde al sector asegurador identificar factores de riesgo secundarios.

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