Celebrando 40 años de quattro #Negocios

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El principio de la tracción a las cuatro ruedas se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de la marca estos últimos 40 años, “quattro” significa “Audi”, y “Audi” a menudo significa “quattro”. Desde que el Audi quattro debutó en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1980, la marca de los cuatro aros ha producido alrededor de 10.5 millones de vehículos con sistemas de tracción quattro. Ahora es el momento para un nuevo capítulo en esta historia de éxito: con los prototipos Audi e-tron S y e-tron S Sportback, Audi devela la tracción quattro con un sistema de vectorización eléctrica de par.

La tracción quattro atesora una historia impresionante durante 40 años. A finales de 2019, Audi había fabricado 10,448,406 unidades de vehículos con tracción total, incluidos 804,224 solo en ese año. Casi el 45% de todos los Audi fabricados en 2019 tenían tracción quattro. La mayoría de ellos provenían de las fábricas de Changchun en China y de San José Chiapa en México. En 2019, Ingolstadt y Neckarsulm han fabricado 258,765 unidades con la reconocida tecnología de tracción total.

El sistema de tracción quattro ha sido uno de los elementos clave en la marca Audi. Está presente en todas las gamas excepto en el compacto A1. Los modelos más grandes y potentes, así como las versiones S y RS, transfieren su potencia a la carretera a través de las cuatro ruedas.

Audi presenta la siguiente etapa del desarrollo de la tracción total eléctrica. En los prototipos Audi e-tron S y e-tron S Sportback, el sistema quattro incluye la vectorización eléctrica del par. Este sistema es capaz de distribuir la potencia entre las ruedas en solo unos milisegundos. También puede ejercer una cantidad muy alta de par, lo que permite conducir el auto en carreteras de curvas con el dinamismo de un deportivo. Audi es el primer gran fabricante en el segmento premium que utiliza la tecnología de tres motores eléctricos.

Con los Audi e-tron y Audi e-tron Sportback, Audi ha entrado en la era de la movilidad sostenible. En ambos SUV la tracción se realiza con un motor eléctrico en cada eje. Las unidades de control de la suspensión y del sistema de propulsión trabajan estrechamente para lograr la distribución ideal de par de forma permanente, completamente variable y en fracciones de segundo. Por razones de eficiencia, en la mayoría de las situaciones estos SUV eléctricos solo utilizan el motor eléctrico trasero. Si el conductor requiere más potencia de la que éste puede proporcionar, se activa instantáneamente el motor delantero. Esto se lleva a cabo de forma predictiva, antes de que se produzca el deslizamiento en condiciones de baja adherencia (como, por ejemplo, hielo), en curvas a velocidad relativamente alta o en caso de subviraje o sobreviraje. El resultado es una gran estabilidad, con un comportamiento dinámico que se puede ajustar dentro de un margen muy amplio gracias a los sistemas de control de la suspensión, desde extremadamente confortable a deportivo.

Hay dos configuraciones para los modelos con motor delantero longitudinal, en función de la caja de cambios que lleven. El sistema quattro de tracción total permanente, unido al cambio Tiptronic con convertidor de par, se basa en un diferencial central puramente mecánico con función autoblocante. En conducción normal distribuye el par en una proporción ligeramente superior al eje trasero; si fuera necesario, podría transferir hasta el 70% del par al eje delantero o hasta el 85% al trasero. El sistema quattro con tecnología ultra, característico de los modelos Audi con cambio manual o con la transmisión S tronic, utiliza un mecanismo de doble embrague. Esto implica que su unidad de control puede alternar entre el funcionamiento con tracción delantera o tracción total según sea preciso de manera prácticamente inmediata y de forma predictiva en la mayoría de los casos. No hay diferencias de tracción y estabilidad en relación con los sistemas quattro de tracción total permanente.

Los modelos compactos con motor transversal cuentan con su propio sistema de tracción quattro, cuyo componente principal es un embrague multidisco de mando hidráulico, situado junto al eje trasero para favorecer la distribución de masas. También utiliza un embrague multidisco el Audi R8, un deportivo de altas prestaciones con motor central. En ese caso está colocado junto al eje delantero. Siempre que sea necesario, transfiere el par de las ruedas traseras a las delanteras.

Cuando apareció por primera vez el Audi quattro, en el Salón de Ginebra de 1980, introdujo una forma de transmitir la potencia completamente nueva en el ámbito de los turismos de pasajeros: un sistema de tracción total ligero, compacto, eficiente y sin tensiones. Esto hizo que, desde el principio, el concepto quattro fuera particularmente adecuado para deportivos y modelos de gran volumen de producción. El quattro original con motor de 147 kW (200 hp) se mantuvo como un modelo más de la gama Audi hasta 1991 y fue objeto de varias actualizaciones técnicas. En 1984, Audi añadió el exclusivo Sport quattro de 225 kW (306 hp). En 1986, el diferencial central con bloqueo manual instalado en el primer quattro desde su lanzamiento se reemplazó por un diferencial Torsen, capaz de distribuir el par de forma variable.

La marca continuó refinando la tecnología quattro en los años siguientes. El primer Audi TDI con tracción total permanente apareció en 1995. Posteriormente, en 1999, se implementó la tracción total en los modelos A3 y TT, con lo que la tecnología quattro llegaba al segmento compacto. El siguiente gran salto llegó en 2005, con el diferencial central con distribución de par asimétrica y dinámica. En 2007 se dotó al Audi R8 de un acoplamiento viscoso situado junto al eje delantero, seguido un año después por el diferencial deportivo. En 2016 llegó a la gama la tracción quattro con tecnología ultra.

En el mundo de los rallies, Audi entró con un equipo oficial en 1978 con autos de tracción delantera. Sin embargo, la marca comenzó a lograr un enorme éxito en el Campeonato del Mundo de Rallies en 1981 con la tracción quattro y lo dominó la siguiente temporada. En 1982, el equipo Audi ganó el campeonato de marcas; y en 1983, el finlandés Hannu Mikkola se adjudicó el título de pilotos. En 1984 Audi logró los dos títulos, con el sueco Stig Blomqvist como campeón del mundo. Ese año Audi alineó la versión Sport quattro, seguida en 1985 por el Sport quattro S1 de 350 kW (476 hp). En 1987, Walter Röhrl llevó a la victoria en la subida a Pikes Peak un S1 modificado especialmente para esa prueba de los EE. UU.

Posteriormente, Audi cambió a las competiciones de turismos en circuito. En 1988 ganó en su primera participación los títulos de pilotos y de marcas en el campeonato americano Trans-Am con el Audi 200. El año siguiente logró un éxito considerable en el campeonato IMSA GTO. En las temporadas 1990/91, Audi participó con el poderoso V8 quattro en el Campeonato Alemán de Turismos (DTM), adjudicándose dos títulos de pilotos. En 1996, el A4 quattro Supertouring participó en siete campeonatos nacionales y los ganó todos. Dos años después, la reglamentación europea prácticamente prohibió la tracción total en los campeonatos de turismos en circuito.

En 2012 un Audi con tracción total volvió a las pistas: el Audi R18 e-tron quattro con sistema de propulsión híbrido. Un motor V6 TDI impulsaba las ruedas traseras, mientras que un acumulador de inercia proporcionaba la energía recuperada a dos motores eléctricos situados en el eje delantero, de forma que usaba la tracción quattro momentáneamente durante la aceleración. Logró tres victorias absolutas en las 24 Horas de Le Mans, más dos títulos de pilotos y de marcas en el Campeonato del Mundo de Resistencia (WEC).

La tracción quattro representa la seguridad en la conducción y la deportividad, la experiencia tecnológica y la superioridad en competición; en esencia, el Liderazgo por Tecnología. Audi ha alimentado el atractivo de la tracción quattro una y otra vez a lo largo de 40 años con la sucesión de espectaculares prototipos.

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