#Colaboración en comunidad, la clave para ser una organización abierta y resiliente

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Por definición, en una organización abierta los valores y propósitos compartidos guían la participación y son elementos determinantes, más allá de ubicaciones geográficas arbitrarias o posiciones jerárquicas. Es decir, los roles, responsabilidades y afiliaciones son determinados a través de intereses y pasiones compartidas, no por títulos o posiciones.

Para implementar este modelo, que cada día cobra mayor relevancia ante la necesidad de construir organizaciones flexibles, ágiles y que se adapten rápidamente a los constantes cambios, los líderes deben comprometerse con construir comunidades prácticas dentro sus organizaciones, conectando a personas de ideas afines entre sí para acelerar los negocios.

Olivia Salas, directora de marketing en Red Hat NoLA, empresa líder en Código Abierto que desde su fundación ha implementado y promovido la cultura abierta, señala que para crear comunidades hay que conformar grupos de personas que interactúan alrededor de algo importante para ellos, lo cual incluye tanto a los que se benefician de los proyecto, como a los que participan y contribuyen para su crecimiento.

“Hay que considerar que las comunidades abiertas además tienen dominio del interés compartido. No es simplemente un grupo que trabaja en la misma área, los miembros del equipo tienen el compromiso de obtener éxito en sus proyectos y deseo de compartir sus conocimientos. Son profesionales que comparten recursos (herramientas, técnicas e ideas) y que valoran compartir sus historias de éxito y el aprendizaje de los errores”, destaca la ejecutiva.

Otro elemento indispensable para estas comunidades es la participación activa a través de debates, la ayuda mutua y la construcción de relaciones que permitan el aprendizaje continuo.

“Los miembros de una comunidad práctica participan regularmente, pero ello no significa que necesariamente trabajen juntos a diario, sino que suman su talento en la resolución de problemas, hacen recomendaciones, comparten experiencias, organizan foros comunitarios, desarrollan herramientas de medición compartidas, construyen argumentos y discuten los desafíos para que juntos resuelvan problemas actuales e innoven en nuevos productos y soluciones”, precisa  Olivia Salas sobre estos grupos, que resultan indispensables dentro de una organización abierta.

Los alcances del concepto de comunidad práctica se dimensionan al llevarlo al terreno tecnológico, donde se exponencia el número de profesionales que aportan su perspectiva, conocimiento y habilidades para lograr un objetivo común. Una labor que hoy las organizaciones realizan de la mano del Código Abierto, que tiene la colaboración embebida en su ADN.

Al respecto Iván Hernández, director del ecosistema de socios de Red Hat NoLA, indica que esta tecnología ayuda a crear soluciones digitales que se desarrollen en estrecha colaboración con clientes, partners y las comunidades.

“Contar con las comunidades de Código Abierto se traduce en una ventaja y fortaleza porque incluyen miles de expertos en TI empresarial que están profundamente involucrados en crear nuevas tecnologías, aportar innovación y que se comprometen por llevar al máximo nivel todos los proyectos”,  menciona.

Por ello, no es de sorprender que 82% de más de mil 200 los líderes de TI entrevistados en el “Estado del Código Abierto Empresarial 2022” prefiera proveedores que colaboren con esta comunidad.

“La razón por la que cada día cobra mayor relevancia y presencia esta comunidad es porque se trata de grupos inspiradores que están remodelando cómo podemos manejar mejor los problemas y operaciones, con resultados innovadores”, concluye  Iván Hernández.

Tanto a nivel tecnológico como organizacional, contar con una comunidad se traduce en la unión de esfuerzos, lo que hace de ella un elemento primordial de la cultura abierta, que hoy se posiciona como un modelo exitoso que ofrece valor agregado a las organizaciones.

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