Convierte tu casa en un gran negocio #Negocios

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De acuerdo con el más reciente reporte de la Organización Mundial del Turismo (OMT), México se ubica en el sexto lugar en recepción de turistas internacionales; tan sólo en el primer trimestre de 2017, registró más de 39 millones de visitantes provenientes de otros países, que se traducen en una derrama económica de más de 11 millones de dólares.
 
La afluencia turística impacta positivamente a miles de familias mexicanas que ofertan servicios en dicha industria o que indirectamente trabajan en ella. El hospedaje en particular es uno de los rubros más beneficiados, con una amplia oferta: hoteles gran turismo, alojamientos boutique, hostales e incluso casas particulares que rentan habitaciones por días, semanas o incluso meses.
 
Este último esquema promete a los viajeros una mayor cercanía con la cultura mexicana (o de cualquier país), al acercarlos más a la vida cotidiana de los locales, lo cual al visitante le da una experiencia más íntima además de ser una excelente opción para su bolsillo.
 
Por otro lado, los ofertantes se ven beneficiados por este esquema de renta de habitaciones o incluso casas o departamentos enteros, pues les representa un ingreso extra sin necesidad de una fuerte inversión mensual como la que se necesita en otro tipo de negocios. Además, la plusvalía de los bienes inmuebles está en constante crecimiento. Por estas razones es que muchas personas han optado por experimentar y rentar su hogar como hospedaje para viajeros. 
 
Para hacerlo de forma exitosa, hay que tomar en cuenta ciertos elementos que pueden hacer la diferencia al momento en que un turista elige el lugar de su próxima estadía:

Instalaciones: Más allá del tamaño de la casa o departamento, las instalaciones deben estar en las mejores condiciones posibles para evitar cualquier problema que afecte de forma negativa la experiencia del huésped, como una fuga en las tuberías o muebles, pisos y paredes muy desgastadas o descuidadas. Es recomendable que antes de ofertar los espacios, se haga una inspección para ver qué elementos del hogar necesitan mantenimiento o reparación. 
 
Limpieza: Es tal vez el elemento más importante a la hora de elegir o calificar una vivienda. No hay nada más agradable para los huéspedes que llegar a un lugar completamente pulcro en todos aspectos: sábanas, toallas, recámaras, áreas comunes y principalmente baños y regaderas. Se recomienda evaluar los muebles sanitarios y grifería para verificar que estén libres de sarro y suciedad; si éstos ya son muy anticuados, es recomendable cambiarlos por nuevos modelos en el mercado, sobre todo por aquellos que además de estética ofrecen tecnología para el ahorro de agua como los productos mexicanos Helvex, y que eventualmente impacten en una reducción en el recibo mensual del líquido.
 
Privacidad: Al ofertar el hogar para hospedaje, se debe tener bien claro que se está prestando un servicio y cobrando por ello, por lo cual los límites de privacidad deben ser estrictamente respetados. Ya sea que sólo se rente una habitación o la casa entera, siempre que haya un huésped se debe respetar su espacio e intimidad.
 
Seguridad: Se debe garantizar que dentro de la casa ningún elemento represente un peligro para el huésped, como una fuga de gas o pisos resbalosos en el baño, mientras que afuera todo debe estar impecable. Por ejemplo, si existe algún desperfecto externo como cables sueltos por la calle, además de dar una mala impresión puede dañar no sólo a los huéspedes sino a las personas que transiten por ahí. En casos donde el deterioro dependa de alguna institución u organismo independiente, lo mejor es reportarlos de inmediato para que sean arreglados lo antes posible.
 
Ubicación: No se puede cambiar la ubicación de la casa, pero sí se puede aprender a “venderla”. Si se vive cerca de los grandes atractivos turísticos de la ciudad, hay que resaltarlo; y si no, entonces destacar los elementos principales como facilidades de transporte que hay cerca o las “joyas escondidas” en la colonia a las que un turista normalmente no suele llegar sin la recomendación de un habitante local.
 
Actualmente hay diferentes plataformas en internet donde, una vez asegurándote de ofrecer un excelente lugar de hospedaje, se puede registrar el hogar y empezar a ganar dinero, convirtiendo tu casa entera o ese cuarto extra en un gran negocio.

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