#Desigualdades de género en la cancha de futbol

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El viernes pasado la Federación Mexicana de Futbol se vio involucrada en una polémica tras declarar que están a la espera de que FIFA les detalle si la sanción de dos partidos sin afición, debido a un grito homofóbico, la pagaría en sentido estricto la selección varonil o, si el castigo se pudiera dividir con la selección femenil.
 
Organizaciones como la Barra Feminista, se han pronunciado en contra de una igualdad en sanciones con desigualdades en la cancha. Aquí te contamos cómo las desigualdades económicas y laborales son cotidianas dentro y fuera del campo deportivo para las mujeres.
 
1-    La disparidad salarial es una realidad dentro y fuera de la cancha
El ingreso laboral mensual de las mujeres se estima en $6,500, mientras que el de los hombres en $7,600. Por cada $100 que genera un hombre las mujeres generamos $85.
 
Este fenómeno sólo se hace mucho más grande dentro de las canchas de fútbol en México pues, en 2018, el ingreso mensual promedio de una futbolista de la Liga MX Femenil se estimó en $3,500; el de los jugadores en $640,000. Las futbolistas mexicanas juegan en primera y reciben el equivalente de 0.6% del ingreso de sus pares.
 
Vale la pena mencionar que la primera temporada de la Liga MX Femenil se jugó en 2017. Dos años después, se posicionó como la tercera liga femenil con más asistencia en el mundo. Y de los sueldos, nadie habla.
 
2-    La inexistencia de un sistema de cuidados es una barrera para nuestro desarrollo profesional
El trabajo del hogar y de cuidados no remunerado son tareas que asumimos desproporcionadamente las mujeres. Nosotras dedicamos en promedio 44 horas semanales, equivalente a una jornada laboral completa, en comparación con las 19 horas que los hombres reportan. El tiempo dedicado a estas tareas tienden a incrementar si hay une niñe en casa.
 
Este trabajo tiene un costo económico de $97,000 MDP al año; estimación correspondiente a los ingresos potenciales de las mujeres no ocupadas por dedicarse exclusivamente al trabajo del hogar y de cuidados no remunerados.
 
En el deporte, estas desigualdades estructurales también tienen importantes repercusiones. Apenas en 2020 FIFA aprobó una reforma que obliga a las ligas asociadas, a otorgar una licencia por maternidad de al menos 14 semanas. Si bien es un buen primer paso, mientras no existan salarios dignos, y sistemas de cuidados públicos o provistos por el centro de trabajo que le permitan a nuestras jugadoras ser futbolistas de tiempo completo, la medida se quedará corta.
 
Al respecto, vale la pena destacar casos de éxito como el club estadounidense Orlando Pride, en el que es permitido que las madres del club lleven a sus hijes a concentraciones, entrenamientos y partidos. Cuando existen estructuras de cuidados adecuadas, las mujeres podemos tener carreras exitosas y ejercer una maternidad plena.

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