El camino para una cultura de #inclusión y pertenencia

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En todos los ámbitos en los que el ser humano se desenvuelve, la inclusión y pertenencia son importantes, incluido el entorno empresarial. Desarrollar una cultura diversa que integre diferentes puntos de vista, formas de ser y de pensar genera mejores estrategias para todos dentro de la organización.
 
El camino para la creación de una cultura de inclusión y pertenencia debe partir de reconocer que la diversidad es una necesidad en el lugar de trabajo actual, no solo porque es lo correcto, sino porque incluir diferentes pensamientos genera los mejores resultados.
 
Vivimos en tiempos sin precedentes, con cambios disruptivos que nos empujan a transformarnos desde dentro. Esta transformación implica escuchar todas las voces, sin importar la raza, el género, edad o nacionalidad, con el objetivo de comprender los desafíos los que nos enfrentamos y qué nos está pidiendo el mundo de hoy y del mañana.
 
Una cultura inclusiva debe contemplar que cada empleado y/o colaborador tenga un sentido de pertenencia dentro de su lugar de trabajo para que así pueda alcanzar su máximo potencial. No todas las empresas nacieron sabiendo cómo, pero hoy en día, existen diferentes cursos, pláticas y talleres sobre diversidad e inclusión, además de adoptar actitudes y prácticas que promuevan entre cada miembro de la organización ese sentido de integración e inclusión.
 
Aunque ya hay un camino recorrido, todavía queda mucho por avanzar. A pesar de tener estudios que muestran un 25% de mayor rentabilidad en empresas con equipos diversos, una encuesta de Page Group indicó que, en México, sólo el 30% de las empresas son intencionalmente inclusivas.
 
El informe Megatendencias 2022 del Project Management Institute (PMI), la asociación mundial en dirección de proyectos, muestra que si bien las organizaciones han aumentado los esfuerzos por la diversidad, equidad e inclusión (DE&I), ha sido un desafío lograr que sean eficaces debido a los cambios integrales que se requieren. 
 
Sin la “E” y la “I” (de equidad e inclusión, respectivamente), no hay “D” (diversidad). La diversidad debe tener muchas dimensiones, y la verdadera equidad e inclusión significa crear condiciones que den la misma oportunidad a todos de contribuir, crecer y prosperar.
 
El camino para una cultura de inclusión y pertenencia debe tomar en cuenta lo siguiente:
 
  • Empoderar a todos los miembros de la organización para que tengan la misma oportunidad, considerando la importancia de la ética, el trato justo y el respeto por los colegas para asegurar un sentido de pertenencia.
  • Considerar la diversidad más allá de categorías como raza y género, para incluir antecedentes profesionales. Por ejemplo, cada día son más las mujeres que cuentan con la preparación necesaria para trabajar en áreas de tecnología de la información o bien en el área de la construcción, industrias normalmente dominadas por hombres.
  • Implementar políticas que reduzcan el estigma relacionado con la edad. La esperanza de vida en nuestro país está en 75 años promedio, lo que significa que hay un gran número de personas que pueden trabajar con más de 60 años y que muchas veces no encuentran sitio en una empresa debido a los estereotipos en torno a los adultos mayores que, desafortunadamente, se reflejan en el lugar de trabajo.
 
La diversidad aporta valor a cualquier organización, crear una cultura incluyente es un esfuerzo constante que debe responder a las necesidades de los tiempos que vivimos actualmente. Este es un llamado a la acción para concientizar que vivimos en un mundo diverso, con ideas y formas de pensar que retan a los convencionalismos sociales y dan libertad a la creatividad.

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