El éxito de la reapertura educativa en México #exitoeducativo

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Los estudiantes, maestros y padres de familia en México se enfrentan a una nueva realidad, algo impensable hace un año, la educación se ha vuelto remota para todos. Según la Secretaría de Educación Pública de México, 25.4 millones de jóvenes estudiantes iniciaron su educación básica en esta nueva modalidad. Esto significa un desafío enorme después de meses en los que maestros y padres ya habían tomado acciones extraordinarias para mantener vivo el aprendizaje de manera virtual.
Todos los involucrados han buscado creativamente formas de superar la compleja situación; el gobierno se alió con las principales cadenas de televisión nacionales para compartir el contenido educativo a través de su señal abierta de televisión. Al mismo tiempo, los profesores ahora dependen en gran medida de la tecnología para conectarse con sus estudiantes a través de plataformas como Zoom, Microsoft Teams y WhatsApp. La resiliencia de los maestros en este contexto solo es comparable a la de sus estudiantes y sus padres, ya que todos intentan aprovechar la tecnología y adoptar nuevas herramientas para su beneficio personal.
 
La creatividad que ha demostrado la comunidad docente es fenomenal y su profesionalismo no ha pasado desapercibido. Sin embargo, a medida que el mundo se interconecta aún más y comparte grandes cantidades de información a través de la tecnología, estos rápidos cambios hacia los servicios educativos remotos también significan importantes riesgos de seguridad cibernética para todas las partes involucradas. Las comunidades académicas de todos los niveles están más expuestas que nunca en esta fase de transición, que a veces significó configuraciones apresuradas e inconsistentes y la incorporación de nuevas herramientas. Todo esto es bien conocido por actores malintencionados alrededor del mundo, quienes saben cómo aprovecharse de las fallas tecnológicas, las distracciones, las brechas de comunicación e incluso la ansiedad.

Las vulnerabilidades exclusivas de estas nuevas plataformas y la falta general de visibilidad en grandes cantidades de dispositivos en las redes se han convertido en riesgos crecientes y significativos de seguridad, y los atacantes se aprovecharán. De acuerdo con el experto en ciberseguridad Eloy Ávila, CTO para las Américas en Darktrace “esta transformación digital ha abierto nuevas puertas para los ciberdelincuentes. Los atacantes se dirigen cada vez más a entornos y plataformas virtuales y en la nube, incluyendo los que utilizan los docentes a nivel mundial. Esto es particularmente preocupante para un sector que ya tiene la tasa de clics más alta de cualquier industria para correos electrónicos maliciosos, uno de cada 20 correos electrónicos de phishing recibidos por estudiantes o profesores logran con éxito que el destinatario haga clic en un enlace o tome otra forma de acción peligrosa. Esto solo se ve exacerbado por la falta de conciencia que pueden tener los maestros, estudiantes y padres al exponer sus redes domésticas a estas nuevas herramientas y los atacantes lo saben”.

¿Por qué los ciberdelincuentes atacarían las plataformas educativas? Como explica Eloy Ávila, son múltiples las razones por las que se trata de un objetivo atractivo: principalmente, para acceder a datos personales de las familias de los estudiantes y del profesorado, pero también para robar el arduo trabajo de los investigadores, e incluso para chantajear de manera política a través de los sistemas de aprendizaje remoto, o sabiendo que los dispositivos en las redes domésticas pueden darles acceso a otras redes corporativas. Esto es parte de un fenómeno más amplio que afecta a todas las industrias principales a aquellas en transición a la operación remota: una investigación reciente de Darktrace encontró que más del 60 por ciento de los correos electrónicos de phishing durante abril estaban relacionados con COVID-19 o tenían como objetivo engañar a los empleados haciendo referencia al trabajo remoto.

Adoptar la innovación no debe limitarse a crear nuevas formas de llegar y conectarse con los estudiantes. Si bien también es importante crear conciencia sobre los riesgos y las mejores prácticas con los estudiantes, padres y maestros, muchas organizaciones académicas de todo el mundo han recurrido a tecnologías de vanguardia como la inteligencia artificial para detener automáticamente la escala de las amenazas cibernéticas, ya sean malwares, un correo electrónico enviado a un estudiante o comprometer su nube o plataforma educativa en línea.

Al igual que las empresas que están devolviendo a las personas a sus oficinas, las escuelas enfrentan el riesgo de que los estudiantes, profesores y personal traigan malwares a los centros educativos. En el caso de instituciones que utilizan cualquier tipo de plataforma digital como SaaS educativo (en México, esto es más común en la educación superior), los estudiantes que se han estado conectando a la infraestructura escolar desde sus mesas de cocina podrían conectar dispositivos comprometidos a las redes de sus universidades. Los hackers suelen permanecer inactivos en sus dispositivos, esperando atacar cuando sus objetivos regresen a las redes locales.
Este problema no es nuevo para las instituciones académicas mexicanas, de hecho, en los últimos años se han registrado importantes ataques a universidades privadas. Hasta ahora, la experiencia internacional ha demostrado que la IA con autoaprendizaje es la forma más eficiente de superar estas amenazas. Aprovechar la inteligencia artificial también significa que los docentes y los estudiantes pueden concentrarse en sus clases sin temor a ser atacados ​​por ciberdelincuentes. Sin la inteligencia artificial, sería imposible para los humanos mantenerse al día con la nueva cantidad de dispositivos utilizados por estudiantes y maestros, y mucho menos las nuevas plataformas de software y herramientas de las que ahora dependen. La tecnología basada en inteligencia artificial está recalibrando constantemente su comprensión de lo que es normal para una organización en términos de flujos de información y los procesos de sus sistemas al analizar todos los datos del dispositivo e incluso ingerir inteligencia de otras herramientas de seguridad. Con la ayuda de la tecnología de respuesta autónoma, la IA puede tomar decisiones en segundos sobre lo que parece extraño, pero es benigno, frente a lo que parece extraño, pero que puede resultar una amenaza. Luego detecta eventos y autoriza las acciones necesarias para detener la propagación de las amenazas.

El éxito de la reapertura del sector educativo seguirá dependiendo de la resiliencia, adaptabilidad e imaginación de la comunidad académica. Asegurarse de que la información personal de todas las partes involucradas (maestros, estudiantes, padres e instituciones) esté segura, será crucial para garantizar que todos estos esfuerzos se recuperen. Al comprender estos desafíos, las escuelas y las universidades pueden permanecer flexibles, satisfaciendo las necesidades diarias de los estudiantes, profesores y personal, al detener las amenazas antes de que sucedan.

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