El #perfildeconducta y el consumo

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* Por Pablo Lima, Sales Director South Cone de VU

En el último tiempo se ha vuelto un tema de conversación frecuente el nivel de profundidad con el que las marcas conocen a sus consumidores. A todos nos ha pasado alguna vez que luego de conversar sobre un producto o servicio, nuestros dispositivos nos bombardean con ofertas. En parte puede ser la psicología del consumo, pero también cómo nuestros hábitos construyen una rutina o patrón.

En épocas de alta demanda de compras, como el próximo BlackFriday, nuestro patrón de consumo y cómo se relaciona con nuestra identidad toma protagonismo. Una persona que vive hace más de diez años en la Ciudad de México, por ejemplo, podría tener la costumbre de ir al supermercado los días jueves para poder utilizar diferentes promociones bancarias. Alguien que trabaja de manera remota, tal vez se interesaría en las ofertas de elementos de oficina para el hogar. A cada realidad, se construye un perfil o también llamado patrón de conducta y por consiguiente, una identidad de consumo.

Partiendo de esta lógica, se puede utilizar para ofrecer promociones o pronosticar hábitos de compra, como también las entidades bancarias pueden utilizarlo para detectar operaciones inusuales o sospechosas. Si un banco rastrea compras a nombre de un usuario en lugares que, según sus registros, no frecuenta; productos que no consume o montos que no coinciden con su comportamiento, seguramente alertarán o bloquearán el medio de pago hasta poder acreditar el origen de esa transacción o bien, validar la identidad del cliente. Lo mismo sucede con ingresos a home banking o mobile banking, o bien, cambios en los datos personales, por mencionar algunos ejemplos. La prevención del fraude es una estrategia fundamental por parte de las empresas para evitar que las operaciones fraudulentas causen daños financieros y de reputación frente al cliente.

La seguridad en las compras virtuales, más aún en contextos de ofertas masivas, es un tema tan complejo como interesante e importante. Las empresas adquieren cada vez más herramientas para disminuir los ciberdelitos en estas temporadas altas de compras. Los consumidores no deben olvidar poner en práctica los recursos que tienen a su alcance para la prevención: verificar la reputación del vendedor; aprender a detectar los ataques de phishing – prestar atención a las comunicaciones que le lleguen por diferentes canales de comunicación, desde correos electrónicos hasta mensajes de texto; operar a través de conexiones seguras y evitar las redes públicas; evitar ingresar los datos de la tarjeta dos veces; habilitar factores de autenticación adicionales y comprar en sitios seguros.

Es fundamental tomar conciencia del poder de nuestros hábitos, datos e identidad. Solo así podremos tener una vida digital segura.

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