Investigadores del CIESAS analizan migración en la frontera México EE. UU. #Negocios

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El sueño americano ha sido por décadas un motivo para que millones de latinoamericanos se embarquen en travesía para aspirar a mejoras de vida al norte del río Bravo. La migración ilegal es un camino de millones de personas para evadir los obstáculos que impone la ley de inmigración estadounidense.

Sin embargo, la migración clandestina ha ido cambiando con el paso de los años. Actualmente, se encuentra sumida en un complejo sistema transfronterizo de coyotaje, el cual a su vez está supeditado al control de grupos del crimen organizado, en este ámbito conocido como “la maña”.

Lo anterior fue parte de lo dicho por el doctor Óscar Misael Hernández Hernández, investigador adscrito a El Colegio de la Frontera Norte (Colef), durante la conferencia titulada Migrantes, coyotes, mañosos y un antropólogo en la frontera, misma que fue dictada en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), unidad Occidente.

Migración y narcotráfico

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, el catedrático afirmó que su principal objetivo fue evidenciar las dinámicas y matices que adquiere la migración clandestina en la región fronteriza comprendida entre Tamaulipas y Texas.

“Este trabajo es una descripción de lo que está pasando. La idea es mostrar cómo la migración, al menos en esta región, está dentro de un sistema de coyotaje que está controlado por grupos del crimen organizado”, dijo.migr-rec1-32117.jpg

Esta ponencia se compuso de una serie de investigaciones que desde hace al menos un lustro ha desarrollado en Tamaulipas el también miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Algunos de los temas abordados son la violación de los derechos humanos de menores mexicanos y centroamericanos en Tamaulipas y Texas, menores migrantes no acompañados y los efectos de violencia en los menores mexicanos deportados.

Un negocio millonario

La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) afirma en su informe de 2013 que el involucramiento de organizaciones criminales en la migración clandestina les reporta anualmente millones de pesos.

“La migración transnacional irregular representa una de las principales fuentes de ingresos para el crimen organizado en México y en la región. El negocio de la migración irregular se explica por los altos beneficios que genera esta en comparación con el bajo nivel de riesgo que implica para estas organizaciones la comisión de delitos en contra de los migrantes”, señala el texto.

Y en eso coincidió el doctor Hernández, al añadir que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que la industria de tráfico de migrantes representa tan solo en México una cifra superior a los cinco mil 600 millones de dólares anuales.

“Como el crimen organizado vio que el tráfico de migrantes era un negocio lucrativo, comenzó a poner sus propios coyotes para sacar ganancias o a cobrarles un porcentaje a los que ya estaban para dejarlos hacer su trabajo. El negocio era simple y tiene lógica: se cobra bastante a los migrantes, se gana en dólares y todos tienen su parte”, asintió el investigador.

Las figuras clave del fenómeno

“No podemos comprender a los migrantes si no es con relación a los coyotes y, al menos en esta región, no entendemos a los coyotes si no es con relación a la maña o grupos de crimen organizado. Todos ellos no se pueden entender sin un analista, en este caso un antropólogo, que tenga que interactuar con todos estos sujetos, haciendo mano de diferentes fuentes”, acotó. Algunos de los actores del sistema de migración son los polleros, coyotes, enganchadores, contactos, guías y raiteros, todos ellos al servicio de la maña.

Para estas investigaciones, el doctor Hernández realizó diversas entrevistas en sitios como los Centros de Atención a Menores Fronterizos (Camef), donde la información recabada sirvió para comprender mejor el papel de los menores de edad en el sistema de migración clandestina.

“En el fenómeno de migración y repatriación surgieron los polleritos como una nueva figura dentro del crimen organizado. Son menores obligados a ubicar a posibles víctimas, incluso dentro de los albergues”, señaló el investigador.

A cambio de este trabajo, los polleritos reciben un pago aproximado de 70 dólares por persona que crucen. Cabe señalar que el migrante mexicano desembolsa de dos mil hasta tres mil dólares en promedio para cruzar ilegalmente la frontera con ayuda de los coyotes; esta cifra puede duplicarse si el migrante proviene de Centro o Sudamérica.

Y si el migrante requiere de un viaje con mayores cuidados debido a discapacidades o impedimentos físicos, o si bien prefiere un viaje con más comunidades, el precio por “cruzar el charco” aumenta.

La importancia de la investigación

La doctora María Eugenia de la O Martínez, investigadora adscrita al CIESAS Occidente, comentó que es imperativo conocer sobre la situación que guarda la migración en zonas como la de Matamoros, ya que el esquema ha cambiado y ahora una mayor cantidad de población considerada de tránsito —mayoritariamente centroamericana— se queda en la ciudad.

“La migración que se está quedando allá es una problemática cercana a la que tenemos ahora en Guadalajara, donde habita población de tránsito que ya no logra el paso ni lo logrará. El Colef ya ha trabajado algunos estudios en esta población y empezamos a ver similitudes”, acotó.

“El sueño americano ya no es la meta. Permea todo, la circunstancia en la frontera es tremenda porque la paralegalidad constituye un estado paralelo”, advirtió la docente miembro nivel II del SNI.

En tanto, el ponente comentó que el conocimiento logrado es relevante para la creación de programas, planes de prevención y acciones concretas para que el estado haga valer los derechos de los migrantes y reduzca los riesgos a los que se ven expuestos.

CONACYT.

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