La estrategia jalisciense que multiplica las patentes #Marketing

164 0

Jalisco ha remontado en los últimos años su posicionamiento como la entidad con mayores solicitudes de patentes nacionales, con 152 registradas en 2016.

La Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología (Sicyt) del estado de Jalisco creó en 2013 la Dirección de Propiedad Industrial e Intelectual, área que implementaría diversas estrategias para escalar en los indicadores nacionales y lograr un impacto en el desarrollo de la entidad. Una de estas estrategias es el Programa para el Fortalecimiento de Invenciones para Instituciones de Educación Superior o Centros de Investigación.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, la maestra Larisa Cruz Ornelas, directora de Propiedad Industrial e Intelectual de la Sicyt, señaló que esta convocatoria está abierta a proyectos como formulaciones químicas, dispositivos médicos y en general a cualquier invento tangible de áreas como la biotecnología, nanotecnología, salud, etcétera.

El Programa para el Fortalecimiento de Invenciones para Instituciones de Educación Superior o Centros de Investigación se enfoca, como su nombre lo dice, en universidades y centros de investigación que tengan proyecciones anuales de al menos cinco solicitudes de patente y que cuenten con políticas internas consolidadas para la protección de la propiedad intelectual.

En 2013, el estado registraba apenas 94 solicitudes de patentes nacionales, cifra que en los años consecuentes escaló a 115, 118 y, finalmente, 152 en 2016. Estos resultados, mismos que en últimos años van a la alza aun cuando otras entidades del país reportan decrecimiento, han sido motivo para que varios gobiernos estatales volteen a ver la estrategia ideada e implementada en la entidad tapatía.

Jalisco se ha posicionado en el segundo lugar a nivel nacional en solicitudes de patentes nacionales, solo por detrás de la Ciudad de México, que registró 308 solicitudes. El tercer lugar lo obtuvo el Estado de México, con 94 solicitudes.

En 2016, se registró un aumento en las patentes nacionales de 29 por ciento respecto al año anterior, en tanto que en modelos de utilidad el porcentaje fue superior en 16 por ciento respecto a 2015, con 95 registrados el año pasado.

“La meta este año es seguir creciendo, a pesar de que han decrecido (los indicadores) de algunos estados. La cultura de la propiedad intelectual sigue creciendo. Hay mayor número de empresas que patentan, pero también es importante cuánto se invierte en investigación y desarrollo, porque al final del día si las empresas le apuestan a desarrollo tecnológico va a haber patentes”, señaló la entrevistada.

“La convocatoria no solo da apoyo para el tema monetario, también obliga a que por lo menos 50 por ciento deberá ser destinado a estímulos para los investigadores. Esta fue la disrupción”, añadió.

Al momento se han lanzado tres ediciones de la convocatoria en conjunto con el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología de Jalisco (Coecytjal); cada año participan entre tres y cuatro universidades públicas y privadas y centros de investigación.

Regalías al bolsillo del inventor

A decir de la maestra Larisa Cruz, el elemento innovador del programa es que el investigador o inventor es prioritario. “La queja de los investigadores es que no se sienten recompensados por las patentes, entonces no lo hacen. A pesar de que en algunas universidades existían algunas normativas sobre la regulación de cuánta regalía le darían, al no existir un proceso definido no hay incentivo”, apuntó.

Por ello, este programa prevé que 50 por ciento del recurso sea destinado a gastos inherentes a la protección de la invención, mientras que el porcentaje restante va directamente al bolsillo de los inventores.

“La universidad recibe y administra el recurso, para lo cual lanzan convocatorias internas. Por patente, están dando al investigador aproximadamente 70 mil pesos, por modelo de utilidad un poco menos. Los investigadores ven un apoyo directo, independientemente de que tendrán 40 por ciento de regalías en caso de explotación”, continuó la directora.

La convocatoria para el programa se publica en noviembre, cuando las instituciones ya identificaron las áreas con potencial para generar desarrollo científico y tecnológico. La convocatoria cierra en febrero del año siguiente.

Para la edición 2016 de la convocatoria, la universidad o centro participante pudo obtener hasta un millón 265 mil pesos, para lo cual su proyección anual de invenciones debía ser de al menos 21.

“La universidad es libre de poner su propia meta. La única condición es que del total, 60 por ciento tiene que ser mayor de patentes. El resto pueden ser modelos de utilidad y diseños industriales”, compartió la directora, quien agregó que la propuesta en ningún caso puede ser menor a cinco invenciones.

Instituciones como el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), unidad Guadalajara, el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), campus Guadalajara, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y la Universidad de Guadalajara (UdeG) han participado en este programa.

Caso UdeG

El maestro Ramón Willman Zamora, responsable del área de Innovación y Transferencia Tecnológica de la Coordinación de Investigación y Posgrado de la UdeG, detalló que desde 2012 a marzo de 2017 la universidad tiene ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) 48 solicitudes de invención, de las cuales 35 son solicitudes de patente y seis de ellas fueron ingresadas en este año.

“Este año es el tercer año que participamos en el Programa para el Fortalecimiento de Invenciones para Instituciones de Educación Superior o Centros de Investigación con el gobierno del estado. Para este 2017-2018 ya nos fue aprobado el programa y estamos por lanzar nuestra convocatoria interna”, comentó el directivo.

Junto con el acompañamiento de la Sicyt, la universidad ha tenido grandes avances en el tema. “Por ejemplo, en 2014 se ingresaron cuatro solicitudes de invención, de estas, dos fueron patente y dos modelos de utilidad. Para 2016, ingresamos 21 solicitudes: 14 patentes, dos modelos y cinco diseños industriales”, indicó el maestro Willman Zamora, quien agregó que la expectativa es que en este año se formulen 24 solicitudes.

Respecto al apoyo directo que se da a los investigadores, acotó que la máxima casa de estudios en la entidad también ofrece un estímulo similar. “Esto ha motivado a los investigadores, por lo que cada año recibimos en la convocatoria interna entre 45 y 50 solicitudes, para luego determinar cuáles deben ingresar al IMPI luego de un análisis de patentabilidad”, dijo el funcionario universitario.

Tres programas para tres sectores

En conjunto con el Coecytjal, la Sicyt oferta tres convocatorias cada año, cada una de ellas diseñada para atender las necesidades del usuario según su naturaleza, ya sean personas físicas, empresas o universidades y centros de investigación.

“La cultura de propiedad intelectual es entender que es una herramienta con la cual yo puedo innovar, independientemente de si termina en registro o no”, señaló la directora.

Sin embargo, Larisa Cruz Ornelas enfatizó que las patentes deben ser vistas como una herramienta y no como una finalidad. “El objetivo principal es que la propiedad intelectual sea una herramienta que permita a los jaliscienses prosperar y hacer mucho mejor sus empresas, tener activos intangibles que les creen valor y mayor número de empleos”, afirmó.

“Así como para empresas, la propiedad intelectual es un activo de gran valor para las universidades y centros de investigación. Si bien es cierto que un propósito es que el indicador suba, es solo un propósito numérico. Trabajar un buen indicador tiene fondo e impacto”, continuó.

El Programa Jalisciense de Fomento a la Propiedad Intelectual (Propin) atiende a inventores e instituciones con incipientes políticas internas relativas al registro de invenciones.

Related Post