La Nostalgia en las marcas. #Branding

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Pocas son las empresas que tienen una vida muy larga. Todos hemos leído algún artículo en el que se listan esas empresas de vida centenaria e incluso milenaria (existe una empresa en Japón que tiene ya más de mil años) y que se muestran como un ejemplo de una rareza, aunque una rareza que podría ser uno de los elementos que toda compañía que se lanza al mercado podría querer conseguir.

¿Por qué enamorar al joven consumidor de hoy puede ser una garantía de éxito para el mañana?

El secreto para acertar a responder a esta pregunta está, directamente, en la nostalgia. Y también en los pequeños trucos que nos juega nuestra mente.

A medida que pasa el tiempo y que nos vamos haciendo más mayores, nuestro cerebro juega con nuestros recuerdos y también con nuestras percepciones de las cosas. Es lo que se conoce como el reminiscence bump: cuando más mayores son las personas, los recuerdos de la infancia y la primera juventud se convierten en un elemento mucho más claro dentro del hilo de la memoria. Es decir, es posible no recordar muy bien lo que ha ocurrido un mes, un año o cinco años atrás, pero sin embargo se tiene muy claro lo que ocurría cuando se tenían 8 años.

La nostalgia vende

La nostalgia es un poderoso motor de ventas. Cualquier que haya visto la mesa de novedades de una librería, los vestidos que las cadenas de moda de masas han lanzado en los últimos tiempos o los muebles que han ido incorporándose a los domicilios de los consumidores en los últimos años podría llegar a esa conclusión. Pero el hecho de que la nostalgia vende no es solo material para el saber popular, sino que ha sido también analizado de forma científica.

La nostalgia es una carrera de fondo y una estrategia que parte del largo plazo. Para sentirse nostálgicos ante un producto o ante una propuesta de consumo, los consumidores tienen que sentirse ligado a ellos. Solo si hay referencias comunes, solo si el producto está hablando un lenguaje que entienden, los consumidores sentirán emociones hacia ellos. Producto y consumidor tienen que hablar el mismo lenguaje y tienen que partir del mismo contexto histórico.

Funte: http://www.puromarketing.com/13/25043/enamorar-hoy-para-vender-tambien-manana-poder-nostalgia-marcas.html

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