La nueva normalidad en el trabajo #Negocios

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Tras más de 50 días de distanciamiento social, nos estamos preparando para volver a las rutinas que miles de personas teníamos antes de que llegara el coronavirus. Es cierto que pronto podremos salir a las calles, pero nos estaremos enfrentando a una nueva realidad en la que las empresas que hayan trabajado un plan de transición tomando en cuenta que la experiencia del empleado es parte fundamental se verán mayormente beneficiadas.

El reinicio de actividades planteado muestra un regreso escalonado donde dependiendo de la situación de cada lugar, se tomarán medidas más o menos rápidas y restrictivas, lo que implica que las organizaciones deberán contar con estrategias de transición que preparen a sus negocios para continuar con sus operaciones considerando una serie de nuevos factores.

Al inicio de la crisis sanitaria muchas empresas se enfrentaron al reto de mantener la productividad de sus negocios adaptando sus operaciones de forma remota e implementando tecnologías que antes no se habían atrevido a probar y el elemento humano fue fundamental para lograrlo. La comprensión de la experiencia de los empleados al adoptar estas nuevas formas de trabajo cobró gran importancia por su impacto para fortalecer su compromiso con las empresas y asegurar el rendimiento.

Ahora que se acerca la siguiente etapa de esta contingencia, es muy importante que todos los que trabajamos con el talento en las empresas recordemos que estamos ante un panorama en el que las personas están pasando por momentos de gran incertidumbre con contextos personales completamente diferentes unos de otros.

Para lograr una transición efectiva para el negocio es indispensable que se tomen consideraciones estratégicas y tácticas, siempre llevando a cabo la gestión desde un punto de vista humano. Es importante que se abarquen distintos puntos críticos que puedan tener impacto en los colaboradores y que a su vez puedan ayudar a la alta dirección a tomar mejores decisiones.

Se recomienda considerar primero en qué punto están como organización, reflexionar cómo quieren evolucionar, para posteriormente definir cómo se puede orquestar el camino en los días siguientes.  Llevar a cabo un análisis puntual de cada rol y área de ejecución existente posibilitará la identificación de palancas de cambio.

Trazar una hoja de ruta que contemple cómo actuar antes de la reincorporación, durante los días en los que ocurra y las acciones posteriores, les permitirá a las empresas contar con una estrategia completa que atienda la nueva normalidad y de acuerdo a la realidad que se busca tener en esos momentos.

Además, cuestiones como la movilidad, accesos a las zonas de trabajo, horarios laborales, apoyo para la salud y el bienestar del personal, planes de conciliación y procesos de liderazgo y motivación no se deberán pasar por alto. Por ello será de gran valor impulsar la formación de un equipo multidisciplinario que lidere la puesta en marcha del plan de regreso al trabajo y cuyo objetivo sea el de minimizar el impacto económico de la crisis brindando una experiencia del empleado excepcional.

Realizar una planeación de este tipo, ayudará a las empresas a definir cuáles son los principios sobre los que quiere evolucionar o adaptar sus formas de trabajo en la nueva normalidad. Empezando de forma interna con los colaboradores, un plan de transición brindará beneficios con posibles impactos a largo plazo en la relación de las empresas con sus clientes, en la movilización de productos, y en el cuidado de la eficiencia económica.

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