Los cigarrillos electrónicos o #vapeadores son la mejor alternativa para dejar de fumar

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Desde el 31 de mayo del año pasado y a pesar de que ya entonces las evidencias científicas demostraban que los vapeadores constituían una alternativa efectiva para dejar de fumar, la comercialización y circulación de todo tipo de cigarrillos electrónicos y vapeadores en la República mexicana quedó prohibida a través de un decreto presidencial.

Meses después de ello, Cochrane, una de las organizaciones sin fines de lucro más reconocidas, la cual está constantemente a la búsqueda de nuevos estudios que sostengan o debiliten la evidencia científica relacionada con cigarrillos electrónicos recabada hasta ahora, actualizó su revisión periódica con la que hace más sólida la evidencia al respecto, no solo de que los cigarrillos electrónicos son una verdadera alternativa para dejar de fumar sino de que este es el mejor método para dejar de hacerlo, incluso por encima de parches o gomas de mascar.

En este sentido, esta revisión demostró que aquellas personas que utilizan vapeadores con nicotina como una terapia de reemplazo a largo plazo del tabaco convencional, tienen mayores probabilidades de abandonar este hábito.

Los cigarrillos electrónicos son una verdadera alternativa para dejar de fumar e incluso este es el mejor método para dejar de hacerlo.

Aquellas personas que utilizan vapeadores con nicotina como una terapia de reemplazo a largo plazo del tabaco convencional, tienen mayores probabilidades de abandonar este hábito que aquellos que utilizan otras terapias, tales como parches o gomas de mascar.

Este es uno de los resultados más significativos de la última revisión realizada por la organización sin fines de lucro Cochrane, la cual está constantemente a la búsqueda de nuevos estudios que sostengan o debiliten la evidencia científica relacionada con cigarrillos electrónicos recabada hasta ahora.

“Los cigarrillos electrónicos han generado muchos malentendidos tanto en la comunidad de salud pública como en la prensa popular desde su introducción hace más de una década. Estos malentendidos desalientan a algunas personas a usarlos para este propósito.

“Afortunadamente, cada vez surgen más pruebas que proporcionan mayor claridad y, por primera vez, esto nos ha brindado evidencia de alta certeza de que los cigarrillos electrónicos son incluso más efectivos para ayudar a las personas a dejar de fumar que las terapias tradicionales de reemplazo de nicotina, como parches o chicles”, explica sobre este estudio Jamie Hartmann-Boyce, profesor asociado de la Universidad de Oxford, editor del Grupo Cochrane de Adicción al Tabaco y autor de esta nueva publicación.

Esta última revisión bibliográfica realizada por Cochrane tuvo el objetivo de evaluar la seguridad y el efecto del uso de cigarrillos electrónicos para ayudar a las personas que fuman a dejar a largo plazo el tabaco e incluyó la revisión de 78 estudios, 17 de ellos fueron incluidos en este último ejercicio.

De estos, 34 fueron llevados a cabo en Estados Unidos, 16 en Reino Unido y el resto en otros países. Veintidós solo reclutaron a participantes que no estaban motivados a dejar de fumar, y en tres de ellos, exclusivamente se reclutó a consumidores tanto de tabaco convencional como de vapers. El total de participantes fue de más de 22 mil personas.

Cochrane es una red internacional independiente de investigadores, profesionales, pacientes, cuidadores y personas interesadas por la salud, compuesta por más de 30 mil voluntarios de más de 90 países, los cuales aplican un “riguroso y sistemático proceso de revisión” de las intervenciones de la salud, con lo que permiten la toma de decisiones en esta materia, basada en la evidencia en las distintas materias de salud, más vigente y fiable.

Este ejercicio –realizado con el apoyo de organizaciones como Cancer Research UK– buscó nueva evidencia cada mes como parte de una revisión sistemática ‘viva’ en la que se identificó y contrastó la “prueba más fuerte de los estudios científicos más confiables actualmente disponibles” respecto al tema del vapeo, según explicó Hartmann-Boyce.

Según la Organización Mundial de la Salud, 8 millones de personas fallecen año con año a causa del tabaco, y de estas, 7 millones tienen que ver con fumadores directos y alrededor de 1.2 millones con fumadores pasivos. Además, este hábito no solo daña a las personas que lo consumen, sino que el cultivo y fabricación de tabaco envenena el agua, suelo, las playas, y las calles con las sustancias químicas que se utilizan y con los desechos tóxicos resultantes, según esta misma organización.

En México, este hábito sumamente dañino cobra diariamente la vida de más de 170 fumadores, según el registro de la Dirección General de Epidemiología.

En este sentido, Nicola Lindson, profesora universitaria de investigación en la Universidad de Oxford, editora jefe del Grupo Cochrane de Adicción al Tabaco y autora de la publicación explica que, a diferencia de los cigarrillos convencionales, los cigarrillos electrónicos no queman tabaco y como tal, no exponen a los usuarios a la misma mezcla compleja de químicos que causan enfermedades en las personas que fuman tabaco convencional.

Además, la investigadora asegura que en esta revisión, no se encontraron pruebas de daños significativos causados por los cigarrillos electrónicos que contienen nicotina cuando se usan para dejar de fumar, aunque la evidencia no es concluyente a largo plazo.

Otro dato muy relevante que arroja un estudio anterior a este y que refuerza los resultados de la revisión de Cochrane es que incluso aunque no se busque erradicar este hábito de raíz, el uso del cigarrillo electrónico ayuda a disminuir significativamente la exposición a sustancias tóxicas que emana el tabaco convencional.

Este análisis, publicado originalmente en The Lancet, señala que el uso de un cigarrillo electrónico con la misma cantidad nicotina que tiene un cigarro convencional puede ayudar a reducir la exposición a toxinas que provocan cáncer, incluso cuando se disminuye solamente el consumo de tabaco, y no se erradica.

Aquellos fumadores que reemplazaron parte de su hábito de fumar tabaco convencional por cigarrillos electrónicos con alto contenido de nicotina, redujeron su hábito de fumar a aproximadamente la mitad en 24 semanas y, con ello, redujeron su exposición a toxinas nocivas asociadas con el humo del tabaco. Y es que el tabaco convencional tiene una “mezcla mortal” de 7000 sustancias químicas que hay en su humo, según apuntan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).

En México, mantener una ley prohibicionista no solo está privando a alrededor de 15 millones de personas que hoy son fumadoras de acceder a una terapia para dejar de fumar que ya es legal y recomendada por gobiernos de varios países como Francia o Nueva Zelanda, sino que también fomenta el mercado negro, favorece millonarios desembolsos del erario público en costos médicos relacionados al tabaquismo y viola varios derechos de las personas, entre estos el del desarrollo de la libre personalidad, debido a que limita a las personas de elegir su consumo sin dañar a terceros.

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