Los robots y los trabajos que “amamos odiar”

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Por Denis Pineda, Presidente Regional Latam de Universal Robots

Tenemos que dejar de definirnos por lo que hacemos. Tendemos a pensar en el trabajo en términos de “empleos”. Eres ensamblador, soldador, pintor, carpintero o médico. Cuando nos presentamos, la convención dicta que hablemos de nuestros trabajos en lugar de quiénes somos. El significado de nuestros títulos nos permite juzgar y ser juzgados, ya sea en cócteles, en el gimnasio y en la oficina.

Pero definirnos por lo que hacemos no solo evita que las personas intenten cambiar de trabajo cuando el trabajo mismo cambia. Pero también hace que las nuevas tecnologías, como la IA y la robótica, parezcan más amenazantes de lo que realmente son.

Cuando somos jóvenes, los trabajos suelen ser un elemento menor de nuestra identidad personal, y cambiar de trabajo es una forma de probar diferentes identidades o como un medio para un fin: hoy un barista, mañana es una persona que trabaja en una línea de producción. A medida que las personas maduran y el mercado laboral nos canaliza hacia nuestros nichos, las identidades se fijan y se fusionan con lo que sea que de sentido a nuestras vidas.

Sin embargo, esta forma tradicional de trabajar congela el modelo mental de lo que es el trabajo y limita la capacidad de reinventarnos, transformarnos y cambiarnos a nosotros mismos y, en última instancia, encontrar un futuro mejor y más significativo.

¿Es sorprendente, entonces, que muchas personas estén preocupadas por el auge de los robots? Muchas personas no pueden imaginar cómo está cambiando su trabajo porque perder un elemento de un trabajo por una máquina se siente como perder una parte de su identidad. Si soy médico y ahora una máquina también puede ser médico, incluso mejor médico, entonces, ¿qué soy?

De trabajos a tareas

Las tecnologías nuevas y en evolución requieren que las personas (y las empresas) piensen en el trabajo de manera mucho más fluida y acepten el cambio y la reinvención como un hecho de la vida.

El trabajo del mañana cambiará considerablemente en los próximos años, especialmente porque las personas viven más que nunca en ciertos países. La primera persona que vivirá hasta los 125 años posiblemente ya haya nacido. La idea de que este hombre o esta mujer puedan trabajar en el mismo rol hasta que se jubilen es anacrónica.

Liberar las cadenas del “trabajo” requiere un cambio. La próxima vez que la prensa emita un titular preocupante, intenta reemplazar la palabra “trabajo” con la palabra “tarea”. De esa manera, queda claro que no se están automatizando trabajos completos, solo ciertos aspectos del trabajo. La mayor parte del trabajo será modificado por máquinas inteligentes, no borrado o sustituido.

La distribución eficiente del trabajo entre humanos y máquinas ocurrirá a nivel de tarea. Las máquinas inteligentes asumirán la “ciencia del trabajo”, mientras que los humanos dominarán el “arte del trabajo”. Hay que decir adiós a las tareas repetitivas que nadie quiere hacer (pensemos en cargar cajas o poner un objeto en la misma posición una y otra vez) y recibamos con brazos abiertos el tipo de trabajo que merece tu capacidad de humano: la lluvia de ideas, la resolución de problemas complejos, el pensamiento creativo.

Sin embargo, las estrategias en el lugar de trabajo deben adaptarse a las realidades de cómo se realizan los trabajos modernos. La forma en que encontramos, involucramos y retenemos el talento debe adaptarse a los cambios en los trabajos y tareas. Los líderes pueden comenzar dividiendo todo el trabajo en tareas, en lugar de dividir trabajos completos. Si hacen esto, los trabajos se volverán infinitamente más fluidos y la mejora necesaria será más fácil de imaginar.

De competidor a colaborador

Un ejemplo relevante es el paso de líneas de ensamblaje manuales (u otras tareas manuales) realizadas por personas a robots colaborativos trabajando junto con personas.

Desde hace más de una década los cobots han buscado facilitar el trabajo de las personas y liberarlos de tareas que son peligrosas, sucias y aburridas. La compensación inmediata del binomio de colaboración entre una máquina y un humano es lo que permite a los negocios de la actualidad mantenerse competitivos, exponenciar el talento humano y evolucionar hacia el futuro. La clave es, las personas se encuentran en el centro de los procesos.

Ahora, con los nuevos avances en robótica colaborativa, muchas de las tareas que alejan a las personas de maximizar su potencial se completan sin esfuerzo. Eliminar tareas no necesariamente es eliminar un trabajo. Por el contrario: las nuevas tecnología liberan recursos, habilitan a las personas a realizar un trabajo más gratificante, placentero y lucrativo, además de cuidar su salud (mental y física).

Muchos estudios revelan que a nivel mundial más de 2000 líderes sénior y tomadores de decisiones consideran que las habilidades que en un futuro se buscarán con gran interés son sin excepción, habilidades humanas, como la creatividad, la empatía, y la resolución de problemas.

Para “vencer a los robots”, tenemos que colaborar y unirnos a ellos, no los veamos como una competencia. Los robots colaborativos ayudarán a recuperar al menos el 15 por ciento de la capacidad (o más) necesaria para las habilidades del mañana. Y a esto no hay que temerle.

El futuro comienza a labrarse ahora para que las personas dejen de trabajar como robots y trabajen más con robots.

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