Mexicanos deben apostar por el uso de cubrebocas y equipos de protección de alta calidad #nuevanormalidad

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En México, la venta de productos de higiene y protección han crecido exponencialmente; ahora podemos encontrar en cualquier puesto o esquina un sinfín de artículos de limpieza como sanitizadores, toallas desinfectantes, gel antibacterial y artículos de protección personal como gorras, caretas, guantes y mascarillas o cubrebocas como comúnmente se les conoce. Sin embargo, al no existir lineamientos claros para su venta al público, estos podrían no contar con los estándares de calidad requeridos para su correcto funcionamiento lo cual, podría representar un problema para la salud.

En el caso específico de los cubrebocas, en el mercado podemos encontrar mascarillas de todo tipo, pero ¿cuáles son sus beneficios? ¿cómo se deben elaborar mascarillas que garanticen protección? ¿cuáles son sus diferencias? A ciencia cierta, son muy pocos los que pueden dar respuesta a estas interrogantes y en medio de un asunto de salud pública cómo el que estamos enfrentando resulta primordial hacer del conocimiento público cada una de sus implicaciones.

El uso de cubrebocas se ha convertido en una de las medidas básicas de prevención que debemos asumir para hacer frente al COVID-19. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), su función principal es proporcionar una capa adicional que ayude a evitar que las secreciones respiratorias de una persona viajen por el aire y puedan llegar a otras. Es importante señalar que estas máscaras deben usarse como medida además del distanciamiento social, el lavado de manos frecuente y minucioso, así como otras acciones preventivas.

Adicionalmente, de acuerdo con la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA), el riesgo de exposición ocupacional al virus depende de la capacidad de poder llevar acabo el distanciamiento social (al menos 1.5 metros de distancia) entre personas. Para ello, la OSHA ha dividido las tareas laborales en una pirámide de cuatro niveles de exposición de riesgo: riesgo muy alto, alto, medio y bajo.

Muy alto riesgo o primera línea: Trabajadores de servicios de salud y emergencias. Tienen trato directo con personas contagiadas

Alto Riesgo o segunda línea: Personas que laboran en áreas relacionadas a servicios y atención al público, viajan en transporte público o pasan mucho tiempo en espacios cerrados.

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