Pagos #cashless ganan terreno en México

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El 76% de la población adulta a nivel mundial tiene una cuenta bancaria o dinero móvil[1]. Países como China, Reino Unido, Países Bajos y Bélgica se están direccionando a los métodos de pago sin efectivo (cashless).

Esto ha sucedido debido a que este tipo de métodos brindan beneficios como: seguridad, tranquilidad y eficiencia al momento de realizar sus transacciones, tanto a usuarios, como a las instituciones financieras, gobiernos y empresas.

Pero ¿qué es el cashless y cómo puede ser una alternativa segura para las compañías y los comercios? Los pagos sin efectivo consisten en realizar transacciones a través de diversos métodos, como tarjetas bancarias, transferencias, e-wallets, o códigos QR, en lugar de billetes o monedas.

Se estima que 16% de la población mexicana, entre los 18 y 59 años, usa tarjetas de débito o crédito para compras de más de 500 pesos, de acuerdo con el último reporte de resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera[2].

No obstante, durante los últimos años, los pagos cashless han ganado terreno debido a que se adoptan nuevas tecnologías para brindar al usuario calidad, servicio y comodidad al hacer compras o pagos cotidianos, disminuir costos y otorgar seguridad al no tener que manejar dinero en efectivo.

Entre los beneficios más importantes de darle a los usuarios la opción de usar las nuevas alternativas de pagos están: tener el control de sus finanzas, recibir incentivos y descuentos en establecimientos, así como brindar seguridad sobre la información personal al no necesitar, datos psicométricos, huella digital, el rostro del usuario para cerrar el pago o la opción de no portar efectivo.

Las estadísticas pronostican que para el 2030 el tamaño del mercado mundial de pagos digitales alcance 361,300 millones de dólares[3], lo que refleja que las personas confían cada vez más en la innovación tecnológica de las carteras digitales.

Aunque el cashless está creciendo de manera exponencial, también tiene áreas de oportunidad que permiten que el efectivo siga siendo la forma de pago preferida de los mexicanos.
Por ejemplo, con los métodos digitales existe una curva de aprendizaje tecnológico, la cual puede llegar a generar cierto tipo de estrés para el usuario. Asimismo, si el dispositivo móvil del usuario llegara a fallar, podría tener dificultad al momento de realizar sus transacciones.

A pesar de ello, países como Suecia están tomando medidas para eliminar la circulación de efectivo. Éste tiene como objetivo convertirse en el primer gobierno sin efectivo del mundo y con una economía 100% digital, por lo que su estrategia es disminuir un 10% por año el uso de cajeros automáticos[4].

A nivel nacional, Banco de México está trabajando en un plan de implementación para impulsar los pagos electrónicos de forma orgánica y acorde a diversos principios como: la protección en pro de los clientes, una adecuada interoperabilidad y neutralidad en los procesos para generar las condiciones apropiadas hacia nuevos actores[5].

Con una mirada hacia el futuro, los siguientes años pueden ser cruciales para alcanzar una completa digitalización financiera en el país, que le permita a los comercios otorgarles a los usuarios nuevas alternativas de pago más seguras y confiables.

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