Pedro Trueba Ramírez hace un homenaje a los #rótuloscallejeros y la vida urbana de la CDMX en tejido de alfombras, grabados y pinturas

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Por medio de alfombras tejidas, grabados y pinturas, el artista mexicano Pedro Trueba Ramírez homenajea el paisaje urbano de la Ciudad de México, resignificando y dándole valor a esos aspectos que, de primera vista pasan desapercibidos o se vuelven cotidianos, para transformarlos en piezas de arte únicas.
 
Las banquetas, el pavimento, los rótulos que informan e invitan en los locales, el transporte urbano y las tienditas de la esquina, son aspectos indispensables en la composición de cualquier tipo de paisaje mexicano. Para Pedro Trueba Ramírez, de 21 años, son parte de la cotidianeidad que merece ser interpretada y revalorada por todos. Es así como desde el 2019, este artista se encarga de plasmarlos en alfombras tejidas, grabados y pinturas para darles un significado diferente y mostrar su belleza.
 
“Los rótulos presentes en todo tipo de transportes, puestos ambulantes y locales establecidos es uno de los elementos de la composición urbana mexicana que intento explorar con profundidad. La gama cromática, las ilustraciones y los espacios en los que se ubican son sumamente funcionales y cumplen el trabajo de llamar la atención de los transeúntes, pero el verdadero valor de estos textos se encuentra en la selección del vocabulario y la búsqueda de sintetizar la cultura popular mexicana en breves mensajes.” Menciona Pedro.
 
“Por medio de la creación de alfombras tejidas, homenajeo estos elementos distintivos de la cultura mexicana y los intento resignificar como signos relevantes que deben de ser tomados en consideración, cuando normalmente son simplemente ignorados,” destaca.
 
Camión verde en la calle

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Un dibujo de una persona

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“Aquí estuvieses” 
Acrílico sobre tela – 99 cms X 99 cms
“Tacos, Tortas y Gorditas”
Lana sobre tela – 69 cms X 64 CMS
 
 
Pedro Trueba Ramírez analiza la relación del cemento, las personas, los transportes y en general cualquier aspecto cotidiano de la ciudad a través de la representación plástica, como una manera de entender en su totalidad los elementos que componen su realidad. 
 
Los paisajes que pinta Pedro son momentos elegidos de fotografías que toma diariamente en las calles de Xochimilco, en donde pone especial atención a detalles que a simple vista pasan desapercibidos, pero que dotan de su personalidad a la urbe, desde una pequeña ruptura en la banqueta, hasta estampas en un taxi o un tinaco de azotea. El artista captura estos elementos para después construir una situación en la que, aunque no hayan estado juntos en un espacio físico, unidos concuerden y cuenten una historia.
 
“Personalmente observo el espacio comprendido por dos banquetas interrumpidas por pavimento como una síntesis de lo que es Xochimilco para mí. La calle es una huella de la cotidianeidad común pasada por alto que ha dejado su marca de diversas maneras. Es interesante observar cada instante de la realidad urbana como una situación única.” 
 
“En mis pinturas realizo el trazo, la mezcla de acrílicos y los paisajes directamente en el bastidor, no utilizo godetes o agua. Siempre trabajo con el mismo pincel para todas las capas y elementos. Empleo únicamente los colores que seleccioné en un primer momento, no intervengo en las primeras decisiones que tome conforme al primer impulso desde el inicio de la creación. No busco en ningún momento la reproducción idéntica del paisaje, por lo que al reducir las diferentes posibilidades y aumentar las limitaciones logro centrarme totalmente en la asimilación de este,” finaliza.

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