¿Por qué muchos países están #legalizando el #vapeo?

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Para muchos fumadores de tabaco convencional alrededor del mundo, utilizar cigarros electrónicos y vapeadores se ha convertido en una alternativa para dejar de fumar tabaco, y con ello, disminuir el riesgo que implica tener esta adicción.

Los efectos dañinos del tabaquismo están plenamente demostrados científicamente. Este es el causante de enfermedades como cáncer, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, enfisema, diabetes, artritis reumatoide, enfermedades oculares o incluso tuberculosis, de acuerdo con la información de los Centers for Disease Control and Prevention de Estados Unidos, la agencia nacional de salud pública de ese país.

Fumar cigarrillos convencionales es sumamente dañino y en México, cobra diariamente la vida de más de 170 fumadores, de acuerdo con cifras de la Dirección General de Epidemiología.

Aun así y sin importar los numerosos beneficios que traen los cigarros electrónicos, el consumo de tabaco es legal y está regulado en México, mientras que el vapeo, enfrenta un decreto oficial que prohíbe la circulación y comercialización de vapeadores y cigarros electrónicos en el territorio.

Utilizar cigarros electrónicos y vapeadores trae numerosos beneficios, entre estos que, al no producir alquitrán ni monóxido de carbono –dos de los elementos más tóxicos del humo del tabaco– los convierte en una alternativa para dejar de fumar y controlar la ingesta de nicotina, al punto de haberse convertido en dispositivos recomendados y regulados para este efecto por los gobiernos de países como Francia, Nueva Zelanda, Islandia y Reino Unido.

En el caso de Francia, desde hace más de un año, el Servicio de Sanidad Pública de ese país se ha mostrado a favor del vapeo como una alternativa que ayuda a detener el consumo del tabaco y de hecho, es un método que ya es utilizado por los fumadores franceses que quieren dejar de consumir cigarrillos tradicionales.

De acuerdo con una encuesta realizada a más de 25 mil personas e impulsada por esta misma institución gubernamental, dentro de la iniciativa “Mes sin tabaco”, 14.8% de exfumadores se inclinaba de manera exclusiva por el cigarrillo electrónico sin necesidad de recurrir a un tratamiento de sustitución de nicotina, lo que demuestra que el vapeo es la primera opción para los fumadores de ese país para dejar el tabaco.

Nueva Zelanda es otro ejemplo de cómo el gobierno de un país recomienda estos productos y reconoce que tienen el potencial de contribuir a disminuir la prevalencia del tabaquismo. Desde 2011, el gobierno neozelandés fijó una meta para 2025, a la que llamó Smokefree 2025, y los productos relacionados con el vapeo se encuentran entre los reconocidos por contar con el potencial de contribuir a la disminución en la prevalencia de esta adicción.

De acuerdo con estudios citados por el gobierno de ese país para apoyar la utilización de cigarrillos electrónicos para dejar de fumar, los productos de vapeo que contienen nicotina son eficaces para aumentar las tasas de abandono del hábito a largo plazo en un 69%, en comparación con la terapia de reemplazo de nicotina.

En ese país desde 2019, incluso los productos de vapeo son vendidos en las farmacias a lo largo de todo el territorio.

En el caso de Islandia, su gobierno fue el primero en el mundo en votar una ley en específico para los cigarrillos electrónicos. Esta ley permite que tanto los cigarros electrónicos con nicotina como los que no la tienen puedan ser vendidos libremente.

Reino Unido es quizá uno de los ejemplos más llamativos de cómo un gobierno se ha inclinado a favor del vapeo como una alternativa real para dejar de fumar desde hace varios años.

Desde 2015, el gobierno de ese país realiza una revisión de la literatura existente sobre vapeo, y una vez más, entre los hallazgos principales de su última revisión, realizada en 2021, se encuentra que vapear se asocia positivamente con dejar de fumar con éxito. Como evidencia, está que más de 50 mil fumadores dejaron de consumir tabaco con un producto de vapeo; de otro modo, estos ex fumadores hubieran seguido fumando.

“El uso extensivo de productos de vapeo en los intentos de dejar de fumar en comparación con la medicación autorizada sugiere que los productos de vapeo pueden llegar a más personas que fuman y, por lo tanto, tener más impacto”, sostiene dicho estudio.

Dada toda esta evidencia científica, sin duda legalizar el vapeo en México sería una alternativa real para dejar de fumar.

En un país como el nuestro, en el que cada año mueren más de 51 mil personas a causa del consumo del tabaco y en el que se gastan casi 100 mil millones en costos médicos por tabaquismo –de acuerdo con información proporcionada por la Secretaría de Salud a la Cámara de Diputados–, hacerlo es abrirle la puerta a millones de personas para que puedan librarse del hábito de fumar.

Este hábito, entre otras muchas consecuencias perjudiciales, resta entre tres y 10 años de vida a las personas que lo consumen, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.

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