Qué es el #sharing y por qué está marcando una nueva tendencia en la vivienda en México y el mundo

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Hace tan sólo un par de años, jamás imaginamos que la tecnología nos permitiría el nacimiento de modelos de vida “compartidos”. Esos que hoy son tan cotidianos, como el transporte, el alquiler de algún alojamiento durante un viaje, el financiamiento colectivo de algún proyecto o empresa e incluso la venta o reciclaje de productos, alimentos y servicios a través de apps y plataformas digitales. Todo esto ha dado forma a la sharing economy o economía colaborativa.

La economía colaborativa se define como un modelo en el que los usuarios hacen uso de las nuevas tecnologías para prestar, comprar, vender, compartir o alquilar bienes y servicios. De acuerdo con un análisis de Iebschool, antes de la pandemia en México ya existían alrededor de 450 empresas que se dedicaban a esta actividad, cada vez más con mayor crecimiento, concretamente en áreas como la vivienda, movilidad y crowdfunding.

“Con la economía colaborativa nos encontramos ante un cambio de paradigma en el que una inmensa cantidad de personas están compartiendo oficinas, equipos de trabajo, herramientas, automóviles, bicicletas y espacios de estacionamiento, entre otros, pero también vivienda; de hecho, las prediccionesnos revelan que en pocos años los cinco sectores más importantes de este fenómeno generarán más de 50% del total de los ingresos mundiales”, explica Caterine Castillo, Cofundadora y CEO de Neivor, la plataforma que está revolucionando la forma de administrar y gestionar condominios con el softwaremás completo del mercado.

El sharing en la vivienda

En este sentido, el ecosistema inmobiliario es uno de los nichos en el que el sharing se posiciona con fuerza, marcando una tendencia en las grandes urbes de México y el mundo. Si bien el modelo compartido ha sido muy popular en aplicaciones de alquiler, como airbnb, las bienes raíces están virando, con el diseño de edificios que cumplan con las expectativas de los usuarios. Entre éstas se encuentran amenidades y servicios como salones de yoga, salas de masaje, bares orgánicos (juice bars), bicicletas y salas de coworking, entre otros.

De acuerdo con los resultados del estudio “Sharing + Real Estate”, elaborado por Keys AM y Human Cit, el sharing permite, en el sector inmobiliario:

A los proyectos: usar el espacio de manera diferente.
A las personas: generar ingresos a partir de los activos que poseen o alquilan, como un dormitorio adicional.
A las empresas: optimizar el uso del espacio, por ejemplo.
El rol de las nuevas generaciones

Las nuevas generaciones juegan un papel clave en el sharing de la vivienda. Cada vez más las personas jóvenes querrán vivir y trabajar en espacios compartidos, los cuales se apegan a los valores de su estilo de vida, como una mayor preocupación por el medio ambiente, donde los recursos comunes ayudan a disminuir la huella de carbono. O bien, se trata de jóvenes que necesitan unir recursos para poder comprar bienes y recursos de mayor calidad.

En general, los millennials (y cada vez más los centennials) se sentirán atraídos por este tipo de lugares porque es donde “suceden las cosas”. Como releva “Sharing + Real Estate”, esto significa que tanto los operadores como los propietarios de edificios modernos deben aprender a adaptar sus productos y servicios para satisfacer las necesidades de estas audiencias de nicho, a través de un enfoque holístico centrado en el usuario.

Aliado tech en la vivienda compartida

En mayor medida, este nuevo tipo de vivienda compartida, y en general todo el fenómeno de la economía colaborativa, ha sido posible gracias a los avances tecnológicos y la transformación digital. Por ello, serán las plataformas las que permitan a los administradores de edificios garantizar los servicios y la gestión interna, esto a medida que la tendencia avanza aún más.

Ejemplo de ello son softwares como Neivor, los cuales facilitan a los administradores la gestión de la reserva de amenidades. De esta manera, los administradores pueden cumplir de manera sencilla con requerimientos como el aforo permitido de cada espacio común (por ejemplo el gimnasio), manejar múltiples reservas y configurar la agenda, así como las políticas de cada amenidad en una sola plataforma automatizada. A todo ello, el residente se adapta y autogestiona su reserva.

“Como vemos, el sharing en la vivienda responde a la necesidad de espacios de uso mixto que combine la vida, el esparcimiento y, en ocasiones, el espacio de trabajo. Todo en un solo lugar compartido que cumpla con la asequibilidad, valores comunitarios y una experiencia de usuarios basada en soluciones tecnológicas que facilitan a los administradores el configurar la agenda y los horarios de uso de todas las amenidades de manera automatizada, lo cual hace la vida más sencilla para los residentes”, concluye Caterine Castillo.

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