¿Sabes cómo se define la responsabilidad en un #accidente automovilístico? #Mesdelautomovilismo

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Cuando nos vemos envueltos en un accidente automovilístico con otro vehículo, es muy probable que se dé una discusión respecto al famoso “¿quién tuvo la culpa?”; y si no están asegurados ambos autos o al menos el de uno de los involucrados, ese momento puede convertirse en un gran dolor de cabeza.

Al contratar un seguro vehicular, en caso de chocar con otro carro o incluso con objetos fijos como postes y hogares, se recomienda tomar fotografías del accidente para poder mover el vehículo a un lugar en donde no complique el flujo de tránsito, y esperar la llegada del ajustador y la autoridad, mientras la unidad pueda circular. Estas fotografías de la posición final, huellas de frenado, declaraciones y señalamientos del lugar, son elementos tomados en cuenta por el ajustador para determinar la responsabilidad, mismos que están considerados en la “guía de deslinde”.

¿Sabías que en nuestro país existe una guía de deslinde en donde mediante una tabla de circunstancias de un choque entre dos automóviles asegurados, se define la responsabilidad en cada caso? Se trata de una práctica herramienta pública tanto para ajustadores como conductores, desarrollada por la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), que agrupa a las principales empresas ajustadoras del país, en colaboración con el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI); donde se nombra como “A” y “B” a cada unidad involucrada en el siniestro. Este recurso forma parte de la “Guía de Deslinde para las Compañías de Seguros”, descargable en formato app para dispositivos Android o iOS, y que incluye explicaciones y ejemplos bastante claros.

 
 

De acuerdo con Quálitas, la aseguradora vehicular con mayor participación en el mercado nacional desde hace 14 años, las circunstancias más comunes de las que derivan los accidentes automovilísticos son:

  1. Alcances
  2. Vuelta en “U”
  3. Cambio de carril
  4. Salida de cochera
  5. Incorporación
A decir de Sergio Enrique Álvarez, Subdirector de Siniestros Metropolitana de Quálitas: “La consulta de la Guía de Deslinde por parte de los conductores, les permitirá estar más conscientes de las circunstancias de cada choque y cómo se define al responsable. En caso de accidente, es vital que los conductores den aviso de inmediato a sus aseguradoras, no muevan los vehículos a menos que la autoridad lo solicite, permanezcan tranquilos y apoyen a los ajustadores a evaluar la situación para que se siga correctamente el procedimiento en tiempos óptimos. Aquí es importante considerar que la clasificación del vehículo A o B obedece al arribo del ajustador, por lo que el representante de la aseguradora que llegue primero inicia tomando los datos de su cliente como unidad A”.

Dicha guía se hizo a partir de los Reglamentos de Tránsito o Leyes de Movilidad de cada entidad, y desde su creación en 2009 ha ayudado al sector a resolver más ágilmente los conflictos entre las partes involucradas. En el caso de Quálitas, sus más de mil ajustadores se han vuelto expertos en este documento, reduciendo considerablemente las diferencias más comunes en torno al deslinde; y si hay cambios o actualizaciones, son capacitados para seguir dando la atención que los distingue, con un tiempo de arribo promedio de 25 a 30 minutos. Su objetivo principal es unificar criterios en la aplicación de la responsabilidad de manera objetiva y justa. Para usarla tras un siniestro, existen 4 pasos básicos:

  1. Definir la circunstancia del conductor del auto A.
  2. Definir la circunstancia del conductor del auto B.
  3. Consultar la Matriz de Responsabilidad (tabla) según ambas circunstancias.
  4. Determinar finalmente quién tuvo la culpa, siguiendo las indicaciones de la Matriz.

Si aún no conoces la Guía de Deslinde y su importante Matriz de Responsabilidad, que permite a los conductores resolver dudas constantes, tómate el tiempo para estudiarla y corroborar que un deslinde se ha realizado correctamente, pues a pesar de que solemos creer que somos víctimas de la imprudencia ajena, no siempre “la culpa es del otro”.

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