¿Tu aire acondicionado emite olores desagradables? Aquí te decimos por qué #Tecnología

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En ocasiones no nos explicamos por qué nuestro sistema de aire acondicionado y calefacción huele mal, sobre todo, cuando en nuestro hogar no hay malos olores. Si al encender el aire acondicionado comenzamos a percibir un olor extraño como a humedad, es algo que no debemos ignorar. Hay ciertos olores que son comunes pero otros pueden ser un síntoma de que hay un problema más serio con nuestro equipo.

¿Cuándo pedir la ayuda de un experto?

Síndrome del calcetín sucio

Para tratar de identificar mejor el olor que puede emitir tu equipo de aire acondicionado, dentro de la industria llamamos síndrome del calcetín sucio a ese olor a moho que se desprende al encender el aire acondicionado después de un periodo prolongado de tiempo de estar apagado. El olor es a humedad, no muy diferente al vestidor de un gimnasio. Este olor se debe a que, después de un largo período sin uso, el moho y las bacterias pueden acumularse en la bobina del evaporador u otras áreas de tu sistema de aire acondicionado y calefacción.

¿Qué hacer?

Si el olor persiste, recomendamos que un profesional limpie la bobina del evaporador. Especialmente para quienes padecen asma y alergias, pues las esporas de moho y las bacterias que circulan en el aire pueden causar problemas en la salud de tu familia. También te recomendamos:

• Revisar los filtros del aire acondicionado.
• Limpiar la bandeja de desagüe.
• Revisar los ductos.

Lo anterior, lo puedes hacer tu mismo; sin embargo, te sugerimos acudir con un distribuidor autorizado de Trane quien podrá diagnosticar cualquier problema mayor y resolverlo de manera más rápida y profesional.

¿Es peligroso que tu sistema de AC huela mal?

Generalmente, no. Si tienes la certeza de que el olor proviene de algún tipo de moho, en la mayoría de los casos éstos no son peligrosos. Sin embargo, puede resultar molesto mantener este olor durante todo el verano, que es la temporada en la que normalmente mantenemos más tiempo encendido nuestro aire acondicionado.

Cuando termina la temporada de verano y dejamos de utilizar por un tiempo el aire acondicionado, lo más recomendable es:

• Poner la unidad en modo ventilación durante varias horas para secar la máquina de la manera más efectiva posible, esto eliminará el agua que pueda acumularse y evitará que se formen hongos.

• En lugar de encender la unidad en ventilación, hacerlo en modo calor o bomba de calor, con lo que se incrementa el secado del equipo y con esto la aparición de hongos debido a la humedad.

Cómo evitar que los olores aparezcan

Los filtros de aire son la primera línea de defensa contra la formación de moho y bacterias. Primero se deben limpiar o reemplazar. Si éstos son nuevos o la limpieza no elimina el olor, lo que se recomienda es comunicarse con un distribuidor local de empresas como Trane -líder mundial en sistemas de aire acondicionado, servicios y soluciones- que cuenta con una red muy amplia de especialistas, para limpiar e inspeccionar los ductos. Si algún miembro de la familia tiene asma o es propenso a padecer enfermedades respiratorias, existen filtros de aire como CleanEffects™ que proporcionan un nivel de protección aún mayor al eliminar el 99.98% de las partículas en el aire.

Olor a quemado:

Un olor a quemado podría significar problemas con el ventilador o el motor del compresor. Se sugiere apagar la unidad y llamar a un experto.

Programa mantenimientos estacionales

“La mejor manera de aprovechar al máximo un aire acondicionado y evitar olores y problemas no deseados, es acudir con un profesional que inspeccione y repare el sistema de calefacción y aire acondicionado de manera regular”, señaló Carlos García Villareal, Director General de Trane México. “La importancia de realizar los mantenimientos estacionales radica en que con éstos mejoramos la calidad del aire que se respira al interior del hogar y aumentamos la vida de nuestro equipo”, finalizó.

Los expertos recomiendan realizar un mantenimiento anual al equipo de aire acondicionado. Programarlo en primavera antes de que llegue el clima cálido, es lo ideal.

Para la calefacción se sugiere igualmente realizarlo una vez al año, a fines del verano o en otoño, antes de que llegue el clima frío.

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